La Vara del Pastor
"Oid la vara..." Miqueas 6:9
 
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LA RECOMPENSA DE SION Y
EL ESFUERZO PODEROSO DE DIOS
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MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN DE APERTURA

Daré lectura de El Discurso Maestro de Jesucristo, página 121, comenzando con el primer párrafo:

D.M.J., p. 121 - "Nuestra única esperanza, si queremos vencer, radica en unir nuestra voluntad a la de Dios, y trabajar juntamente con él, hora tras hora y día tras día. No podemos retener nuestro espíritu egoísta y entrar en el reino de Dios. Si alcanzamos la santidad, será por el renunciamiento al yo y por la aceptación del sentir de Cristo. El orgullo y el egoísmo deben crucificarse. ¿Estamos dispuestos a pagar lo que se requiere de nosotros? ¿Estamos dispuestos a permitir que nuestra voluntad sea puesta en conformidad perfecta con la de Dios? Mientras no lo estemos, su gracia transformadora no puede manifestarse en nosotros".

Arrodillémonos, y oremos por la comprensión, de que nuestra esperanza de tener una morada en el Reino de Dios, depende de unir nuestra voluntad con la de El, y de obrar en cooperación con El; que la santidad depende de la renuncia al yo, y de la aceptación de Cristo, que el orgullo no tiene lugar en el corazón cristiano; y que la transformación por la gracia de Dios, se obtiene por nuestra conformidad con la Palabra.

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF
MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA
EL SÁBADO, 24 DE MAYO DE 1947
CAPILLA DEL MONTE CARMELO
WACO, TEXAS

Estudiemos esta tarde el capítulo 62 de Isaías. Las primera cosa que necesitamos saber acerca de este capítulo, es si fue escrito especialmente para el pueblo de Dios hoy o especialmente para el pueblo de ayer, y si este mensaje debe ser dado a la iglesia, o al mundo. Para saber estas cosas leamos el versículo 11:

"He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra". Isaías 62:11.

"He aquí", dice el Señor, "hizo oír hasta lo último de la tierra" no a algún otro tiempo. Así que esta divina proclamación es para los que están viviendo en el tiempo del fin. Para ellos el capítulo está abierto, y ellos están comisionados a llevarlo a la hija de Sion, la iglesia. No se debe excusar, por lo tanto, de esta llamada a servicio.

Isaías 62:1 - "Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda como una antorcha".

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Aquí se nos dice, que el Señor seguirá hablando así, no por causa del mundo, sino por causa de la iglesia para que eventualmente esté en el Monte de Sion con el Cordero; y que continuará así "hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda como una antorcha".

La declaración del Señor implica, que la justicia de su pueblo a la proclamación de este capítulo, está débil, sino del todo apagada; y que "por lo cual la salvación" no está ahora como una lámpara encendida, sino como una antorcha apagada. La justicia de Cristo ha de resplandecer tan brillante como el sol. La conclusión, entonces es que sin este mensaje adicional la iglesia nunca alcanzará su blanco, y la actitud indiferente de alguien ante esta llamada por servicio seguramente traerá su destrucción. El pueblo verdadero de Dios, sin embargo, han de despertar y abrazar el llamado. A ellos, como iglesia, el Señor dice:

Isaías 62:2 - "Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará".

La justicia de Sion será tan notoria, que los Gentiles serán atraídos por ella, y todos los reyes por su gloria. Esta es la razón por la cual el nombre que tiene la iglesia actualmente, no será adecuado para ella.

Como saben ahora hay centenares de nombres de iglesias en el mundo, si, hay tantos nombres así como istmos hay. Todos aquellos son puestos por la boca de los hombres, aunque Dios reconoce una sola iglesia. Muchos de los nombres hasta sugieren una competencia Divina. Por ejemplo, los nombres de la "Iglesia de Cristo", e "Iglesia

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de Dios", ¿no hacen que Cristo y Dios parezcan competidores?

Cualquiera que sea el "nombre nuevo", una cosa es cierta, y es que este nombre será enteramente idónea a la iglesia en su justicia como proyectada aquí.

Ahora estamos viviendo en un mundo confundido. Algunos son de Pablo, otros de Apolos, Cefas, Pedro, Juan, o Santiago, algunos de Dios, algunos de Cristo. Los cristianos están así luchando y disputando entre si y hablando la una en contra de la fe de la otra y ¡al mismo tiempo tratando de convertir a Cristo al mundo no cristiano! ¡Que tiniebla! A la iglesia, la que Dios ahora está creando, El dice:

Isaías 62:3 - "Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo".

La iglesia aquí proyectada ha de componerse de un pueblo justo y dirigido del espíritu, e indudablemente su nuevo nombre expresa este hecho. Maravilloso sin duda es para el Señor, "Corona de gloria, y real diadema". Usted no puede permitir que esta gloria se le escape. Actúe hoy.

Isaías 62:4 - "Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehová estará en ti, y tu tierra será desposada".

Porque el Señor ha de deleitarse en ella, y también porque su tierra ha de ser casada con ella, ella tiene que ser llamada Hefzi-bá, y su tierra Beula. La iglesia en tiempos pasados, fue desamparada ciertas veces, una vez en Egipto, después en Babilonia, Roma, y así sucesivamente, pero nunca más será otra vez desamparada, y

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su tierra nunca más será otra vez desolada.

Isaías 62:5 - "Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo".

El matrimonio significa una unión eterna. Así la iglesia tiene la promesa de que su tierra será suya para siempre, y ella y sus hijos (conversos) nunca se separarán de ella.

Isaías 62:6, 7 - "Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra".

El ya ha puesto no que pondrá, atalayas que nunca descuidarán su deber ni en la noche ni en el día. Y así usted ahora se acuerda de Jehová, no debe guardar silencio, más, alabarle y hablar de su amor y Verdad maravillosos. Ahora es su oportunidad de hacer que el progreso de su reino, sea su principal negocio, su mayor interés, y su más alto gozo. Ahora es tiempo de decir, "Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, Pierda mi diestra su destreza. Mi lengua se pegue a mi paladar, Si de ti no me acordare; Si no enalteciere a Jerusalén. Como preferente asunto de mi alegría" Salmos 137:5, 6. A este fin orad y trabajad. No le de tregua hasta que ponga a Jerusalén alabanza "en la tierra". Que sea esto su delicia, de la misma manera que son la delicia de El.

Isaías 62:8, 9 - "Juró Jehová por su mano derecha, y por su poderoso brazo: Que jamás daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extraños el vino que es fruto de tu trabajo; sino que los

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que lo cosechan lo comerán, y alabarán a Jehová; y los que lo vendimian, lo beberán en los atrios de mi santuario".

¡El pueblo de Dios ha sido robado una vez tras otra, y el robo más terrible y engañoso ha sido hecho, y aún está siendo hecho todavía por sus propios hermanos en la fe! ¿Cómo? En cada paso ascendente de la Verdad, durante la historia de la iglesia, hasta nuestros días, los que han aceptado las verdades impopulares, han sido echados de la iglesia, que ellos han ayudado a edificar. Esto ha sido solamente porque por una parte, la mayoría ha regido siempre, y por otra parte porque la minoría es la que ha sido susceptible a la Verdad Presente, al "alimento a su debido tiempo". Más el tiempo ha llegado en que cesará toda clase de latrocinio. Estas alentadoras promesas son hechas a todos aquellos que son arrojados fuera de la iglesia.

"Oíd palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan fuera por causa de mi nombre, dijeron: Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra, y ellos serán confundidos". Isaías 66:5.

Isaías 62:10 - "Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón a los pueblos".

El Señor ahora invita repetidamente, a todos al alcance de Su voz a que sin temor pasemos por las puertas de Sion, la iglesia, y a decir a ella: "He aquí, viene tu salvación; he aquí, su recompensa con él, y delante de él su obra".

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Así que no podemos hacer de otro modo, sino continuar adelante, porque es nuestro deber señalado por Dios de preparar el camino para el pueblo. Debemos construir un camino real, un camino para que vengan a la luz de Dios, y de esta manera a su Reino. Debemos de quitar todos los obstáculos que obstruyan el camino, y levantar pendón al pueblo, un pendón que ellos puedan ver y seguir, como el que guía a la cabeza. ¿Qué pendón puede ser éste? El verdadero pendón que el pueblo ha de ver, y seguir a Jesús en su Verdad.

Isaías 62:11 - "He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra".

Este versículo, como aprendimos al principio de nuestro estudio, aclara dos cosas: Primero, que este capítulo definitivamente contiene un mensaje para la iglesia en el fin del mundo; segundo, prueba que este capítulo ahora por primera vez se está revelando y traído a nuestra atención, estamos enviados con un mensaje a la iglesia, y muestra definitivamente que hemos llegado al tiempo del fin, el tiempo en que las instituciones establecidas por el hombre, tienen que desaparecer para siempre.

La palabra "he aquí", denota que deberíamos prestar atención y ser capaces de ver que nuestra salvación viene, y que mientras su recompensa está con él, su obra está todavía delante de El. ¿Y cuál es su recompensa? ¿Qué cosa puede ser sino la vida eterna? Así será que los primeros frutos, los 144.000, los siervos de Dios, que pronto tienen que estar en el Monte Sion con el Cordero, serán los primeros en ser recompensados. Como siervos de Dios, ellos llevarán adelante la obra que está "delante de él", la obra de cosechar los segundos frutos. Esta es la obra que está delante de El. La obra de recoger los segundos frutos. El profeta Isaías dice:

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"Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos [versículo 16] a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones. Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová". Isaías 66:19, 20. La elección ahora es la suya, o alinearse con la Verdad de Dios para este tiempo, para aceptar Su salvación y preparar para la obra ante El, para el recogimiento de Sus santos, o quedar indiferente y ser vomitado.

Hagamos la mejor elección ahora a no ser que pronto nos encontremos en tinieblas de afuera, allá para llorar y crujir nuestros dientes.

Isaías 62:12 - "Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová; y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada".

Si usted hace todo lo que el Espíritu de Dios le inspira que haga, sin duda será usted de entre el "Pueblo Santo, redimidos de Jehová", "Ciudad deseada", "no desamparada".

Y ahora para resumir: Este estudio comienza con las expresiones "He aquí, que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra", a la iglesia de hoy. Ella ha de ser corona de gloria de Dios, su diadema real. No será más su iglesia llamada "Desamparada", ni su tierra será llamada "Desolada". Estos nombres serán cambiados respectivamente por los nombres Hefzi-bá, y

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Beula, que significan: Dios se deleitará en su pueblo, y en su tierra. Dios se regocijará en su iglesia, como el esposo se regocija con la esposa. Dios ha puesto atalayas sobre los muros de Jerusalén, que nunca descuidan su deber, ellos no callarán jamás sino que alabarán a Jehová, y serán celosos en hacer todo lo que ellos puedan para hacer avanzar su Reino. Dios además ha jurado por su mano derecha, y por el brazo de su fortaleza, que jamás dará la comida de sus hijos, a sus enemigos, que los extraños no los robarán de lo que ellos han trabajado, que sin duda lo que ellos han adquirido, será de ellos. La iglesia ha sido despojada una y otra vez de su luz espiritual. Cuando la luz de Dios llegó a ellos, los enemigos la privaron de ella al menos por un corto tiempo. Ahora se nos está amonestando para "oír la Palabra del Señor", por lo cual los hermanos (membresía de la iglesia) nos aborrecen, así es que ellos nos arrojan de entre la membresía. Esto lo hacen en el nombre del Señor, pero ellos serán avergonzados", cuando él aparezca para nuestro gozo y para su vergüenza. Se nos manda que pasemos por las puertas de Laodicea, y preparemos el camino para el pueblo; que allanemos la calzada, removiendo las barreras, levantando pendón al pueblo; para mostrarle que el Señor ha "proclamado hasta lo último de la tierra"; decir a la hija de Sion que su salvación es venida, que su recompensa es con él, y delante de el su obra; que los que escapen de la matanza del Señor, serán enviados a todas las naciones, y a las islas del mar, al pueblo que nunca ha oído del Salvador. Ellos traerán a todos sus hermanos a la casa de Jehová.

De cierto ahora puede usted ver la recompensa de Sion y el esfuerzo poderoso de Dios para informarle de esta Verdad. Seguramente hará todo lo posible para escapar de la venganza de Dios y unirse con este movimiento laico para la cosecha de su pueblo.

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