MEDITACIÓN
PARA LA ORACIÓN DE APERTURA
Daré
lectura de El Discurso Maestro de Jesucristo, página
121, comenzando con el primer párrafo:
D.M.J.,
p. 121 - "Nuestra única esperanza, si queremos
vencer, radica en unir nuestra voluntad a la de Dios, y trabajar
juntamente con él, hora tras hora y día tras
día. No podemos retener nuestro espíritu egoísta
y entrar en el reino de Dios. Si alcanzamos la santidad, será
por el renunciamiento al yo y por la aceptación del
sentir de Cristo. El orgullo y el egoísmo deben crucificarse.
¿Estamos dispuestos a pagar lo que se requiere de nosotros?
¿Estamos dispuestos a permitir que nuestra voluntad
sea puesta en conformidad perfecta con la de Dios? Mientras
no lo estemos, su gracia transformadora no puede manifestarse
en nosotros".
Arrodillémonos,
y oremos por la comprensión, de que nuestra esperanza
de tener una morada en el Reino de Dios, depende de unir nuestra
voluntad con la de El, y de obrar en cooperación con
El; que la santidad depende de la renuncia al yo, y de la
aceptación de Cristo, que el orgullo no tiene lugar
en el corazón cristiano; y que la transformación
por la gracia de Dios, se obtiene por nuestra conformidad
con la Palabra.
TEXTO
DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF
MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO
DÍA
EL SÁBADO, 24 DE MAYO DE 1947
CAPILLA DEL MONTE CARMELO
WACO, TEXAS
Estudiemos
esta tarde el capítulo 62 de Isaías. Las primera
cosa que necesitamos saber acerca de este capítulo,
es si fue escrito especialmente para el pueblo de Dios hoy
o especialmente para el pueblo de ayer, y si este mensaje
debe ser dado a la iglesia, o al mundo. Para saber estas cosas
leamos el versículo 11:
"He
aquí que Jehová hizo oír hasta lo último
de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene
tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y
delante de él su obra". Isaías 62:11.
"He
aquí", dice el Señor, "hizo oír
hasta lo último de la tierra" no a algún
otro tiempo. Así que esta divina proclamación
es para los que están viviendo en el tiempo del fin.
Para ellos el capítulo está abierto, y ellos
están comisionados a llevarlo a la hija de Sion, la
iglesia. No se debe excusar, por lo tanto, de esta llamada
a servicio.
Isaías 62:1 - "Por amor de Sion no callaré,
y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta
que salga como resplandor su justicia, y su salvación
se encienda como una antorcha".
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Aquí se nos dice, que el Señor seguirá
hablando así, no por causa del mundo, sino por causa
de la iglesia para que eventualmente esté en el Monte
de Sion con el Cordero; y que continuará así
"hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación
se encienda como una antorcha".
La
declaración del Señor implica, que la justicia
de su pueblo a la proclamación de este capítulo,
está débil, sino del todo apagada; y que "por
lo cual la salvación" no está ahora como
una lámpara encendida, sino como una antorcha apagada.
La justicia de Cristo ha de resplandecer tan brillante como
el sol. La conclusión, entonces es que sin este mensaje
adicional la iglesia nunca alcanzará su blanco, y la
actitud indiferente de alguien ante esta llamada por servicio
seguramente traerá su destrucción. El pueblo
verdadero de Dios, sin embargo, han de despertar y abrazar
el llamado. A ellos, como iglesia, el Señor dice:
Isaías
62:2 - "Entonces verán las gentes tu justicia,
y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre
nuevo, que la boca de Jehová nombrará".
La
justicia de Sion será tan notoria, que los Gentiles
serán atraídos por ella, y todos los reyes por
su gloria. Esta es la razón por la cual el nombre que
tiene la iglesia actualmente, no será adecuado para
ella.
Como
saben ahora hay centenares de nombres de iglesias en el mundo,
si, hay tantos nombres así como istmos hay. Todos aquellos
son puestos por la boca de los hombres, aunque Dios reconoce
una sola iglesia. Muchos de los nombres hasta sugieren una
competencia Divina. Por ejemplo, los nombres de la "Iglesia
de Cristo", e "Iglesia
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de Dios", ¿no hacen que Cristo y Dios parezcan
competidores?
Cualquiera
que sea el "nombre nuevo", una cosa es cierta, y
es que este nombre será enteramente idónea a
la iglesia en su justicia como proyectada aquí.
Ahora
estamos viviendo en un mundo confundido. Algunos son de Pablo,
otros de Apolos, Cefas, Pedro, Juan, o Santiago, algunos de
Dios, algunos de Cristo. Los cristianos están así
luchando y disputando entre si y hablando la una en contra
de la fe de la otra y ¡al mismo tiempo tratando de convertir
a Cristo al mundo no cristiano! ¡Que tiniebla! A la
iglesia, la que Dios ahora está creando, El dice:
Isaías
62:3 - "Y serás corona de gloria en la mano
de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo".
La
iglesia aquí proyectada ha de componerse de un pueblo
justo y dirigido del espíritu, e indudablemente su
nuevo nombre expresa este hecho. Maravilloso sin duda es para
el Señor, "Corona de gloria, y real diadema".
Usted no puede permitir que esta gloria se le escape. Actúe
hoy.
Isaías
62:4 - "Nunca más te llamarán Desamparada,
ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que
serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula;
porque el amor de Jehová estará en ti, y tu
tierra será desposada".
Porque
el Señor ha de deleitarse en ella, y también
porque su tierra ha de ser casada con ella, ella tiene que
ser llamada Hefzi-bá, y su tierra Beula. La iglesia
en tiempos pasados, fue desamparada ciertas veces, una vez
en Egipto, después en Babilonia, Roma, y así
sucesivamente, pero nunca más será otra vez
desamparada, y
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su tierra nunca más será otra vez desolada.
Isaías
62:5 - "Pues como el joven se desposa con la virgen,
se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del
esposo con la esposa, así se gozará contigo
el Dios tuyo".
El
matrimonio significa una unión eterna. Así la
iglesia tiene la promesa de que su tierra será suya
para siempre, y ella y sus hijos (conversos) nunca se separarán
de ella.
Isaías
62:6, 7 - "Sobre tus muros, oh Jerusalén,
he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán
jamás. Los que os acordáis de Jehová,
no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca
a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra".
El
ya ha puesto no que pondrá, atalayas que nunca descuidarán
su deber ni en la noche ni en el día. Y así
usted ahora se acuerda de Jehová, no debe guardar silencio,
más, alabarle y hablar de su amor y Verdad maravillosos.
Ahora es su oportunidad de hacer que el progreso de su reino,
sea su principal negocio, su mayor interés, y su más
alto gozo. Ahora es tiempo de decir, "Si me olvidare
de ti, oh Jerusalén, Pierda mi diestra su destreza.
Mi lengua se pegue a mi paladar, Si de ti no me acordare;
Si no enalteciere a Jerusalén. Como preferente asunto
de mi alegría" Salmos 137:5, 6. A este fin orad
y trabajad. No le de tregua hasta que ponga a Jerusalén
alabanza "en la tierra". Que sea esto su delicia,
de la misma manera que son la delicia de El.
Isaías 62:8, 9 - "Juró Jehová
por su mano derecha, y por su poderoso brazo: Que jamás
daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán
los extraños el vino que es fruto de tu trabajo; sino
que los
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que lo cosechan lo comerán, y alabarán a Jehová;
y los que lo vendimian, lo beberán en los atrios de
mi santuario".
¡El
pueblo de Dios ha sido robado una vez tras otra, y el robo
más terrible y engañoso ha sido hecho, y aún
está siendo hecho todavía por sus propios hermanos
en la fe! ¿Cómo? En cada paso ascendente de
la Verdad, durante la historia de la iglesia, hasta nuestros
días, los que han aceptado las verdades impopulares,
han sido echados de la iglesia, que ellos han ayudado a edificar.
Esto ha sido solamente porque por una parte, la mayoría
ha regido siempre, y por otra parte porque la minoría
es la que ha sido susceptible a la Verdad Presente, al "alimento
a su debido tiempo". Más el tiempo ha llegado
en que cesará toda clase de latrocinio. Estas alentadoras
promesas son hechas a todos aquellos que son arrojados fuera
de la iglesia.
"Oíd
palabra de Jehová, vosotros los que tembláis
a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan
fuera por causa de mi nombre, dijeron: Jehová sea glorificado.
Pero él se mostrará para alegría vuestra,
y ellos serán confundidos". Isaías 66:5.
Isaías
62:10 - "Pasad, pasad por las puertas; barred el
camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las
piedras, alzad pendón a los pueblos".
El
Señor ahora invita repetidamente, a todos al alcance
de Su voz a que sin temor pasemos por las puertas de Sion,
la iglesia, y a decir a ella: "He aquí, viene
tu salvación; he aquí, su recompensa con él,
y delante de él su obra".
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Así que no podemos hacer de otro modo, sino continuar
adelante, porque es nuestro deber señalado por Dios
de preparar el camino para el pueblo. Debemos construir un
camino real, un camino para que vengan a la luz de Dios, y
de esta manera a su Reino. Debemos de quitar todos los obstáculos
que obstruyan el camino, y levantar pendón al pueblo,
un pendón que ellos puedan ver y seguir, como el que
guía a la cabeza. ¿Qué pendón
puede ser éste? El verdadero pendón que el pueblo
ha de ver, y seguir a Jesús en su Verdad.
Isaías
62:11 - "He aquí que Jehová hizo oír
hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion:
He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa
con él, y delante de él su obra".
Este
versículo, como aprendimos al principio de nuestro
estudio, aclara dos cosas: Primero, que este capítulo
definitivamente contiene un mensaje para la iglesia en el
fin del mundo; segundo, prueba que este capítulo ahora
por primera vez se está revelando y traído a
nuestra atención, estamos enviados con un mensaje a
la iglesia, y muestra definitivamente que hemos llegado al
tiempo del fin, el tiempo en que las instituciones establecidas
por el hombre, tienen que desaparecer para siempre.
La
palabra "he aquí", denota que deberíamos
prestar atención y ser capaces de ver que nuestra salvación
viene, y que mientras su recompensa está con él,
su obra está todavía delante de El. ¿Y
cuál es su recompensa? ¿Qué cosa puede
ser sino la vida eterna? Así será que los primeros
frutos, los 144.000, los siervos de Dios, que pronto tienen
que estar en el Monte Sion con el Cordero, serán los
primeros en ser recompensados. Como siervos de Dios, ellos
llevarán adelante la obra que está "delante
de él", la obra de cosechar los segundos frutos.
Esta es la obra que está delante de El. La obra de
recoger los segundos frutos. El profeta Isaías dice:
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"Y pondré entre ellos señal, y enviaré
de los escapados de ellos [versículo 16] a las naciones,
a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán,
a las costas lejanas que no oyeron de mí, ni vieron
mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones.
Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas
las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en
carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte
de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos
de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa
de Jehová". Isaías 66:19, 20. La elección
ahora es la suya, o alinearse con la Verdad de Dios para este
tiempo, para aceptar Su salvación y preparar para la
obra ante El, para el recogimiento de Sus santos, o quedar
indiferente y ser vomitado.
Hagamos
la mejor elección ahora a no ser que pronto nos encontremos
en tinieblas de afuera, allá para llorar y crujir nuestros
dientes.
Isaías
62:12 - "Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos
de Jehová; y a ti te llamarán Ciudad Deseada,
no desamparada".
Si
usted hace todo lo que el Espíritu de Dios le inspira
que haga, sin duda será usted de entre el "Pueblo
Santo, redimidos de Jehová", "Ciudad deseada",
"no desamparada".
Y
ahora para resumir: Este estudio comienza con las expresiones
"He aquí, que Jehová hizo oír hasta
lo último de la tierra", a la iglesia de hoy.
Ella ha de ser corona de gloria de Dios, su diadema real.
No será más su iglesia llamada "Desamparada",
ni su tierra será llamada "Desolada". Estos
nombres serán cambiados respectivamente por los nombres
Hefzi-bá, y
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Beula, que significan: Dios se deleitará en su pueblo,
y en su tierra. Dios se regocijará en su iglesia, como
el esposo se regocija con la esposa. Dios ha puesto atalayas
sobre los muros de Jerusalén, que nunca descuidan su
deber, ellos no callarán jamás sino que alabarán
a Jehová, y serán celosos en hacer todo lo que
ellos puedan para hacer avanzar su Reino. Dios además
ha jurado por su mano derecha, y por el brazo de su fortaleza,
que jamás dará la comida de sus hijos, a sus
enemigos, que los extraños no los robarán de
lo que ellos han trabajado, que sin duda lo que ellos han
adquirido, será de ellos. La iglesia ha sido despojada
una y otra vez de su luz espiritual. Cuando la luz de Dios
llegó a ellos, los enemigos la privaron de ella al
menos por un corto tiempo. Ahora se nos está amonestando
para "oír la Palabra del Señor", por
lo cual los hermanos (membresía de la iglesia) nos
aborrecen, así es que ellos nos arrojan de entre la
membresía. Esto lo hacen en el nombre del Señor,
pero ellos serán avergonzados", cuando él
aparezca para nuestro gozo y para su vergüenza. Se nos
manda que pasemos por las puertas de Laodicea, y preparemos
el camino para el pueblo; que allanemos la calzada, removiendo
las barreras, levantando pendón al pueblo; para mostrarle
que el Señor ha "proclamado hasta lo último
de la tierra"; decir a la hija de Sion que su salvación
es venida, que su recompensa es con él, y delante de
el su obra; que los que escapen de la matanza del Señor,
serán enviados a todas las naciones, y a las islas
del mar, al pueblo que nunca ha oído del Salvador.
Ellos traerán a todos sus hermanos a la casa de Jehová.
De
cierto ahora puede usted ver la recompensa de Sion y el esfuerzo
poderoso de Dios para informarle de esta Verdad. Seguramente
hará todo lo posible para escapar de la venganza de
Dios y unirse con este movimiento laico para la cosecha de
su pueblo.
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