MEDITACIÓN
PARA LA ORACIÓN DE APERTURA
La Religión Tibia Causa Inestabilidad
Leeré
de Palabras de Vida del Gran Maestro, página 30 comenzando
en el segundo párrafo.
"Si
amamos a Jesús, amaremos vivir para él, presentar
nuestras ofrendas de gratitud a él, trabajar por él.
El mismo trabajo será liviano. Por su causa anhelaremos
el dolor, las penalidades y el sacrificio. Simpatizaremos con
su vehemente deseo de salvar a los hombres. Sentiremos por las
almas el mismo tierno afán que él sintió.
Esta es
la religión de Cristo. Cualquier cosa que sea menos que
esto es un engaño. Ningún alma se salvará
por una mera teoría de la verdad o por una profesión
de discipulado. No pertenecemos a Cristo a menos que seamos
totalmente suyos. La tibieza en la vida cristiana es lo que
hace a los hombres débiles en su propósito y volubles
en sus deseos. El esfuerzo por servir al yo y a Cristo a la
vez lo hace a uno oidor pedregoso, y no prevalecerá cuando
la prueba le sobrevenga".
Nos arrodillaremos y pediremos que no nos olvidemos que cualquier
cosa diferente de un sacrificio por las almas no es la religión
de Cristo; que si somos tibios en nuestros deberes, llegaremos
a ser cada vez más inestables; que la religión
sincera y las obras sinceras pueden ser la única evidencia
que la sangre de Cristo ha hecho su obra en nosotros, y lo único
que asegura nuestro derecho a la Santa Ciudad.
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TEXTO DE
LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF
MINISTRO DE LOS D. ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA
EL SÁBADO, 8 DE NOVIEMBRE DE 1947
CAPILLA DEL MONTE CARMELO
WACO, TEXAS
Nuestros
estudios pasados han mostrado que todos los libros de la Biblia
se encuentran y terminan en El Apocalipsis (Hechos de los Apóstoles,
página 467); que el Apocalipsis cubre toda la historia
de la humanidad.
En estos
estudios también hemos aprendido que el evento que causa
que se abra el libro con los Siete Sellos, revela El Apocalipsis
mismo, y que estrictamente hablando, "La revelación
de Jesucristo que Dios le dio" comienza en el capítulo
6 y termina en el capítulo 22 - dieciocho capítulos
en total, que revela el desatar de los sellos. También
aprendimos que las cosas que habían de ser "después
de éstas" del tiempo de San Juan, después
de 96 d.C., fueron esas cosas que trajo el evento, la gran asamblea
misma alrededor del Trono habiéndose reunido para examinar
las cosas que estaban dentro del Libro.
Ahora quiero
que noten que El Apocalipsis contiene varios temas, cada uno
de los cuales es completo en sí mismo, aunque un capítulo
o tema pueda solapar o interceptar el otro; eso es, no todos
los temas y capítulos están en orden cronológico
uno con el otro.
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Estos hechos se verán al continuar en nuestro estudio.
Previamente
encontramos que el evento semejante a un juicio comenzó
con La Revelación de Jesucristo que Dios le dio el Libro
sellado con siete sellos. Este expone El Apocalipsis, y con
esto la asamblea celestial comenzó su obra par revisar
el pasado, presente y futuro de la humanidad. Ahora leeremos
los últimos versículos del capítulo seis.
Apocalipsis
6:14-17 - "Y el cielo se desvaneció como un
pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió
de su lugar. Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos,
los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se
escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;
y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre
nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está
sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran
día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá
sostenerse en pie?".
Puesto que
el capítulo seis termina su historia con el fin del mundo,
es obvio que cronológicamente el capítulo siete
está colocado entre el evento con el cual comienza el
capítulo seis, y el evento con el cual termina.
El capítulo
siete comienza con el sellamiento de los 144.000, y termina
con la reunión de la gran multitud, tocando la eternidad.
El capítulo
8, se abre el séptimo sello, comienza introduciendo otro
tema, el tema de las Siete Trompetas. Las Trompetas como
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aprendimos en nuestros estudios previos se desarrollan en los
capítulos 9 a 11.
Nuevamente
aprendimos que las Trompetas revelan los mensajes de Dios, y
las consecuencias de los pecadores no arrepentidos; que las
Trompetas comienzan con el primer mensaje, el mensaje de Noé,
y terminan con el último mensaje en el tiempo de gracia,
el mensaje que anuncia que el Misterio de Dios, la obra del
Evangelio, ha terminado, que el tiempo de gracia ha llegado
a su fin. Esto es visto más adelante del hecho que el
resto de los hombres que no fueron muertos por el fuego, el
humo, y el azufre que salía de la boca de los caballos
(Apocalipsis 9:18) no se arrepintieron. Verdaderamente, esto
no podría decirse, "No se arrepintieron", si
su tiempo para arrepentirse no hubiera pasado ya. Así
es como los capítulos 8 y 9 nos traen al cierre de gracia.
Los capítulos 10 y 11 consecuentemente están intercalados
en los capítulos 8 y 9.
Las Trompetas
mismas se muestran en dos divisiones, cuatro en el tiempo del
Antiguo Testamento, y tres en el Nuevo; eso es, que las tres
últimas son Trompetas "Ay". La primera de las
Trompetas Ay introduce la caída de la Estrella celestial
a Quien le fue dada la llave del abismo. Obviamente la Estrella
es un símbolo del ángel quien al comienzo del
milenio encierra a Satanás en el abismo, porque él,
el Ángel de Apocalipsis 20:1, el Ángel que tiene
la llave del abismo. El no podría tener la llave si ésta
haya sido dado a otro.
El capítulo
10 revela que el ángel que abrió (quitó
el sello) al "librito" el ángel que trae la
lluvia espiritual que hace crecer y madurar el grano espiritual
(porque eso es
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lo que significa las nubes y el arco iris). El también
hace que se coma el librito (puesto en el corazón), el
cual más tarde viene a ser amargo al que lo come.
La dulzura
de la miel mientras el libro estaba siendo comido obviamente
denota que las cosas escritas allí eran recibidas gozosamente.
Pero al que comía el libro más tarde le causó
indigestión, por así decirlo, y así un
chasco; eso es, las cosas del librito no fueron cabalmente comprendidas,
y al fin el gozo desapareció, y el chasco les sobrecogió.
Después de esto, los que devoraron el libro fueron comisionados
a "profetizar otra vez", predicar de nuevo.
En la corriente
del tiempo este ángel, por consiguiente aparece al abrir
el libro de Daniel, porque este es el único libro de
la Biblia que fue sellado, y para nunca ser abierto desde el
tiempo que fue escrito hasta "el tiempo del fin".
El tema
del capítulo 10 termina en el segundo versículo
del capítulo once, el versículo que nos trae hasta
el tiempo de medir (numerar) al pueblo, lo cual obviamente es
el numerar a los 144.000 (Apocalipsis 7:3-8), porque ellos son
la única compañía numerada del pueblo en
el hilo a través de la profecía. Así es
que el capítulo diez, incluyendo versículos 1
y 2 del capítulo 11 comienzan al "tiempo del fin",
y terminan con la numeración de los 144.000.
El capítulo
once (excepto los dos primeros versículos los cuales
cronológicamente pertenecen al capítulo diez)
va aún más atrás en el tiempo que el capítulo
diez. Este contiene el tema de los dos testigos que profetizaron
durante los 1.260 días proféticos. Este, también,
nos trae hacia
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el fin del mundo, el tiempo cuando los reinos del mundo "han
venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo". Apocalipsis
11:15.
El capítulo
12 nos lleva aún más atrás en el tiempo
que el capítulo 11, mas allá del nacimiento de
Cristo, luego hasta el tiempo que la tierra abre su boca y sorbe
el río, y hasta el tiempo del remanente (el remanente
es los que son dejados después que los otros son sorbidos
por la tierra). Ellos como pueblo guardan los mandamientos de
Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo. Ellos son perseguidos
por el dragón inmediatamente después que la tierra
sorbió el río.
Hasta ahora
no sabemos de un pueblo en todo el mundo, del cual la Inspiración
pueda decir que ellos como un pueblo (todos) realmente guardan
los mandamientos de Dios. El único tal grupo de pueblo
que puede posiblemente ser encontrado en el tiempo son los 144.000.
El testimonio
de Jesucristo, explica la Inspiración, es "el Espíritu
de Profecía". Apocalipsis 19:10. Tener el Espíritu
de Profecía, es tener el Espíritu que expresa
las profecías y el único que puede interpretarlas,
porque "ninguna profecía de la Escritura es de interpretación
privada", no sin la inspiración del mismo Espíritu.
"Porque nunca la profecía fue traída por
voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron
siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2ª
Pedro 1:20, 21), y consecuentemente sólo santos hombres
de Dios en el Espíritu pueden interpretar las Escrituras.
Así
es como el capítulo 12 termina su historia con el remanente,
los siervos de Dios, los primeros frutos, los 144.000. Ellos
vienen a ser el remanente después que los hipócritas
entre ellos son sorbidos
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por la tierra, por así decirlo. Este remanente como un
pueblo estará guardando los mandamientos de Dios, y estará
sin engaño en sus bocas. Siendo los primeros frutos,
la Inspiración muestra así que habrá unos
segundos frutos, porque sin segundos no puede haber primeros.
Y así vemos que el capítulo 12 nos trae hasta
el tiempo que la iglesia es purificada, al tiempo que ella como
una iglesia verdaderamente guarda los mandamientos de Dios.
¿Cuándo
en el tiempo comienza el capítulo 12? - Bueno, comienza
en el día que la mujer aquí mencionada concibe
el hijo varón. Específicamente hablando, al concebir
el hijo señala hacia atrás al tiempo cuando la
Inspiración prometió enviar el Redentor a la Iglesia.
El capítulo
13 comienza con la disolución del Imperio Romano, y con
los reyes que se levantaron de este, quienes luego tomaron sus
coronas, como es simbolizado por los cuernos con coronas de
la bestia como leopardo. Este capítulo termina con el
decreto de la bestia de dos cuernos, el decreto para matar a
todos los que no reciben la marca de la bestia. Así el
dragón se airará contra la mujer, y perseguirá
al remanente.
El capítulo
catorce empieza con los 144.000 que están con el Cordero
sobre el Monte de Sión. Luego sigue el Mensaje de los
Tres Angeles en su directa y final aplicación para la
reunión de los segundos frutos. Así el capítulo
termina con la cosecha de la tierra. El capítulo mismo
muestra que la cosecha es en dos secciones, la primera de las
cuales es segada por el "Hijo del Hombre", y la segunda
por un ángel. Evidentemente estas dos cosechas producen
los primeros y los segundos frutos.
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El capítulo 15 describe los eventos que traen el tiempo
de gracia a su fin, y el capítulo 16 habla de las siete
postreras plagas.
El capítulo
17 comienza con el alzamiento de Babilonia la Grande y su domino.
Figurativamente hablando, la bestia escarlata, la bestia que
maneja, gobierna, es su dominio. Este gobierno eclesiástico
mundial se desarrolla después que la simbolización
de la bestia como leopardo (capítulo 13) termina su carrera,
porque los cuernos de la bestia escarlata no tienen coronas,
mientras que los cuernos de la bestia como leopardo si están
coronados. Sus cuernos con coronas muestra el mundo gobernado
por reyes con coronas, los cuales ya están por pasar,
y los cuernos sin corona de la bestia escarlata muestra un mundo
sin corona gobernado por Babilonia quien se sienta o monta sobre
la bestia, la gobierna. Esta bestia, dice la Inspiración,
"era y no es, y será". Esto es, él vivió
antes de los 1.000 años, y por lo tanto "era";
no vive durante los 1.000 años, y por lo tanto "no
es"; y vive por la resurrección después del
milenio, y por lo tanto "es".
El es el
octavo y es de los siete; eso es, las cuatro bestias del capítulo
7 de Daniel, y las dos de Juan del capítulo 13, completan
seis, la bestia escarlata del capítulo 17 por consiguiente
es la séptima al comienzo del milenio, y es el octavo
después del milenio. Es de los siete porque, como dije
antes, ha de morir su primera muerte al comienzo del milenio,
y en la resurrección después del milenio vive
de nuevo por un breve período de tiempo antes de encontrar
su segunda muerte, y eso lo hace el octavo en su segunda fase,
y el séptimo en su primera fase. Por lo tanto el capítulo
17 comienza con Babilonia la Grande montando la bestia, su primera
fase, y termina al otro lado del
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milenio, la segunda fase de la bestia.
Como resultado
de la purificación de la iglesia, el sellamiento de los
144.000, los siervos de Dios, la tierra es alumbrada con la
gloria del ángel (Apocalipsis 18:1), con "el evangelio
eterno" (Apocalipsis 14:6). Entonces el pueblo de Dios
es llamado a salir del dominio de Babilonia para que ellos no
sean participantes de sus pecados (Apocalipsis 18:4). Luego
son traídos a un lugar donde no hay pecado, donde el
remanente guarda los mandamientos de Dios, y donde no hay temor
de que caigan las plagas (Apocalipsis 18:4). Y así el
capítulo 18 comienza después del sellamiento de
los siervos de Dios, y termina con la destrucción de
la mujer, Babilonia la Grande. Esto toma lugar después
que los santos son sacados y llevados al hogar.
El capítulo
diecinueve revela la disolución de la bestia y del falso
profeta, también del remanente (de los que son dejados
en Babilonia, el resto del mundo). Así el milenio, presentado
en el capítulo veinte, comienza después que la
bestia y el falso profeta, también el resto del mundo
no arrepentido, perece. Y los únicos habitantes que son
dejados en la tierra al comienzo del milenio son los primeros
y segundos frutos (los santos) de la gran cosecha del campo
de la tierra, y los "benditos y santos" que salieron
en la primera resurrección. Así es como Satanás
no puede engañar a las naciones durante el milenio, y
así es como el milenio es un tiempo de paz. Pero desde
el día que las naciones son resucitadas al fin del milenio
hasta su segunda muerte, el gran rebelde de los tiempos los
engañará otra vez. Los muertos, entonces, que
no salieron de sus tumbas en la primera resurrección
(capítulo 20:5), no volvieron a vivir hasta que los mil
años terminen.
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De aquí vemos que donde el capítulo diecinueve
termina, comienza el capítulo veinte.
El capítulo
veintiuno describe la tierra hecha nueva y la nueva Jerusalén.
El capítulo
veintidós describe el trono de Dios y el río de
vida, y termina con amonestaciones contra los que en sus interpretaciones
privadas añaden y quitan para construir sus teorías.
La restricción en contra de añadir y quitar muestra
que El Apocalipsis es completo como está, que no necesita
ni de sabiduría humana, ni de su ayuda. Si violan este
mandamiento, Dios quitará su parte del libro de la vida.
Para ilustrar
gráficamente y cronológicamente lo que he tratado
de presentarles, les dejaré estudiarlo en su propio tiempo
con la ayuda de la gráfica en la siguiente página.
(Los que
desean estudiar El Apocalipsis en más detalles pueden
hacerlo del Tratado, A las Siete Iglesias. El tema de las Siete
Trompetas, de cualquier manera, completo en todo detalle, lo
encontrará en el Tratado 5, La Advertencia Final).
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