MEDITACIÓN
PARA LA ORACIÓN DE APERTURA
Las Diversiones Traen un Diluvio de Tentaciones
Nuestra
lectura hoy comienza en el segundo párrafo de la página
34 de Palabras de Vida del Gran Maestro.
"Aun
a la iglesia, que debe ser el pilar y el fundamento de la verdad,
se la halla estimulando el amor egoísta del placer. Cuando
debe obtenerse dinero para fines religiosos, ¿a qué
medios recurren muchas iglesias? A los bazares, las cenas, las
exposiciones de artículos de fantasía, aun a las
rifas y a recursos similares. A menudo el lugar apartado para
el culto divino es profanado banqueteando y bebiendo, comprando,
vendiendo y divirtiéndose
La persecución
de los placeres y las diversiones se centraliza en las ciudades.
Muchos padres que se establecen en la ciudad con sus hijos,
pensando darles mayores ventajas, se desilusionan, y demasiado
tarde se arrepienten de su terrible error. Las ciudades de nuestros
días se están volviendo rápidamente como
Sodoma y Gomorra
La juventud es arrastrada por la corriente
popular. Aquellos que aprenden a amar las diversiones por las
diversiones mismas, abren la puerta a un alud de tentaciones
Son guiados de una forma de disipación a otra,
hasta que pierden tanto el deseo como la capacidad de vivir
una vida útil".
Oremos por
ambos los padres y los hijos, por la iglesia misma en su decadencia
más baja está animando la mundanalidad por sus
impíos métodos de levantar dinero; la casa de
Dios es profanada, y las ciudades se están volviendo
como Sodoma y Gomorra. Oremos para que nosotros como padres
y guardianes nos mantengamos cerca del maestro y busquemos la
ayuda Divina al traer los hijos en el orden de Dios, porque
su misma salvación está en riesgo.
TEXTO DE
LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF
MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA
EL SÁBADO, 20 DE DICIEMBRE DE 1947
CAPILLA DEL MONTE CARMELO
WACO, TEXAS
"Pedro
les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de
vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los
pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo".
Hechos 2:38.
El paso
para el bautismo, vemos, es el arrepentimiento. El bautismo
es por consiguiente la puerta a la iglesia. Luego sigue el don
del Espíritu Santo.
Ahora por
lo tanto surge la pregunta, ¿de qué se debe uno
arrepentir? - generalmente hablando, la respuesta sería,
Arrepentirse de pecar. Esto es verdad, pero ¿cómo
podemos saber lo que es pecado? De nosotros mismos no lo sabemos,
declara la Inspiración:
"Deje
el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos,
y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de
él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será
amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros
pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
Como son más altos los cielos que la tierra, así
son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis
pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como
desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá,
sino que riega la tierra, y la hace germinar y
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producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así
será mi palabra que sale de mi boca; no volverá
a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero,
y será prosperada en aquello para que la envié".
Isaías 55:7-11.
La Inspiración,
además, muestra que al estudiar las Escrituras Jesús
mismo aprendió la diferencia entre lo malo y lo bueno.
"Por
tanto, el Señor mismo os dará señal: He
aquí que la virgen concebirá, y dará a
luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. Comerá
mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger
lo bueno". Isaías 7:14, 15.
Estos versículos
ciertamente predicen el primer advenimiento de Cristo, porque
las Escrituras también dicen que Cristo comió
de cualquier alimento permitido que se le ponía ante
él: "Porque vino Juan, que ni comía ni bebía,
y dicen: Demonio tiene. Vino el Hijo del Hombre, que come y
bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor
de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría
es justificada por sus hijos". Mateo 11:18, 19.
La mantequilla
y la miel, entonces, deben ser simbólicas, ¿y
qué pueden simbolizar sino la Palabra de Dios, la fuente
de la cual Jesús aprendió a elegir lo bueno y
a rechazar lo malo? El ha puesto el ejemplo, y la Inspiración
claramente amonesta que "mantequilla y miel comerá
el que quede en medio de la tierra". Isaías 7:22.
Obviamente, los que no comen esta mantequilla y miel espiritual
serán quitados del camino, no quedarán en la tierra.
"Por esta causa fueron consumidos los habitantes de la
tierra, y disminuyeron los hombres". Isaías 24:6.
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Si, aún después que los pecadores son quitados
de la tierra, los justos en el Señor, los que son dejados,
continuarán estudiando la inagotable Palabra de Dios.
Claramente, entonces, para que alguien concluya que ya conoce
la Biblia, que no hay más para que él aprenda,
es en verdad blasfemar mientras el rollo se desenrolla.
¿Cómo
describe la Palabra el pecado? - encontramos la respuesta en
las siguientes escrituras:
"Todo
aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues
el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que
él apareció para quitar nuestros pecados, y no
hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él,
no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.
Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo,
como él es justo. El que practica el pecado es del diablo;
porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció
el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel
que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente
de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es
nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y
los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que
no ama a su hermano, no es de Dios". 1ª Juan 3:4-10.
"Y
en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus
mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos,
el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;
pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente
el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos
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él. El que dice que permanece en él, debe andar
como él anduvo". 1ª Juan 2:3-6.
"No
penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas;
no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto
os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota
ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya
cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos
mandamientos muy pequeños, y así enseñe
a los hombres, muy pequeño será llamado en el
reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe,
éste será llamado grande en el reino de los cielos.
Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la
de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino
de los cielos. Oísteis que fue dicho a los antiguos:
No matarás; y cualquiera que matare será culpable
de juicio". Mateo 5:17-21.
"Porque
el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu
es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad
contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco
pueden". Romanos 8:6, 7.
"Porque
no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.
Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado
que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el
bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque
según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;
pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley
de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que
está en mis miembros. ¡Miserable de
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mí! ¿quién me librará de este cuerpo
de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.
Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios,
mas con la carne a la ley del pecado". Romanos 7:19-25.
De estos
versículos de la Escritura vemos que la ley de los diez
mandamientos, la ley eterna que siempre fue y siempre será,
es la ley que define el pecado, y que juzga al hombre bueno
o malo. Ahora, puesto que toda la humanidad ha quebrantado esta
ley, todos están condenados a muerte eterna, pero agradecemos
a Dios que Jesús murió por nosotros y resucitó,
haciéndonos libres de la condenación de la ley.
Si, su muerte y resurrección nos hacen a todos libres
de la muerte que la transgresión de la ley impone.
Todos los
que se arrepientan de quebrantar la ley, y le acepten a él
como su salvador, se levantan en novedad de vida. Una vida que
está en armonía con la ley es verdaderamente la
justicia de Cristo. Ellos, además, no pecan, su salvación
está asegurada porque, dice el apóstol Juan, "Hijitos
míos, estas cosas os escribo para que no pequéis;
y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre,
a Jesucristo el justo" - 1ª Juan 2:1. Por lo tanto
no puede pecar, o estar en pecado. Es justo en el Señor.
Hasta que
el Señor nos tome de regreso a nuestra tierra, para cambiar
allí nuestros corazones y escribir en ellos su ley (Ezequiel
36:24-28), hasta entonces la lucha en la cual el mismo apóstol
Pablo se encontraba - una lucha para obedecer la ley del Espíritu
mientras que la ley de la carne se le opone - será nuestra
suerte. Pero agradecemos a Dios quien nos da poder para vencer
día tras día en el Señor nuestro Salvador.
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Aunque caigamos siete veces al día, aunque pequemos involuntariamente,
si nos levantamos y corremos la carrera ganaremos. No podemos
perder, porque tememos un Abogado, Jesucristo, el Justo. Por
lo tanto nuestra seguridad de salvación está garantizada.
De aquí
en adelante, amonesta Juan el Bautista, no deberíamos
ser como los escribas y fariseos: "Al ver él que
muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su
bautismo, les decía: ¡Generación de víboras!
¿Quién os enseñó a huir de la ira
venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no
penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos
por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a
Abraham aun de estas piedras". Mateo 3:7-9.
Aquí
vemos que los que desean ser bautizados deben primero probarse
a sí mismos arrepentidos, dignos. Debe verse que han
renunciado a sus pecados, y que están viviendo en novedad
de vida. Además, no deben pensar que Dios los necesita
a ellos, que él no la puede hacer sin ellos, sino que
ellos lo necesitan a él, porque si hay necesidad, él
puede crear gentes de piedras.
Buscar el
bautismo como camino de escape del infierno, no es nada más
que repetir los hechos de los Fariseos. El bautismo debe buscarse
como la manera para llegar a ser un hijo de Dios, para llegar
a ser un ser eterno, inmortal. El bautismo, vemos, es una renunciación
pública del pecado, y la certificación del bautismo;
con el don de la justicia del Señor, tiene libre curso
a las puertas de la Iglesia.
Para preparar
sus candidatos en perspectiva para el bautismo, Jesús
primero les enseñaba las cosas registradas
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en Mateo, capítulos 5, 6 y 7, el Sermón del Monte.
Aún después del bautismo haríamos bien
en leer estos capítulos con frecuencia, para que no nos
olvidemos.
Después
de que hemos recibido dignamente el bautismo del agua, debemos
esperar paciente y confiadamente el bautismo del Espíritu
Santo y de fuego. Esta promesa, veremos ahora, recibieron los
discípulos en el día de Pentecostés.
"Y
estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén,
sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo,
oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó
con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu
Santo dentro de no muchos días". Hechos 1:4, 5.
"Entonces
volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del
Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino
de un día de reposo. Y entrados, subieron al aposento
alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe,
Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo,
Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. Todos éstos
perseveraban unánimes en oración y ruego, con
las mujeres, y con María la madre de Jesús, y
con sus hermanos". Hechos 1:12-14.
"Y
se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose
sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu
Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según
el Espíritu les daba que hablasen". Hechos 2:3,
4.
Nunca desde
ese día han sido así bautizados los hombres con
el Espíritu Santo y fuego. Verdaderamente,
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nunca podrían haber sido, porque nunca desde entonces
un grupo de Cristianos, una iglesia, ha llegado a una unidad.
Sin embargo hay una promesa para otro bautismo semejante después
que la "lluvia temprana y tardía" caiga sobre
el pueblo de Dios, después que su pueblo alcance la completa
madurez espiritual.
"Vosotros
también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová
vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo,
y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía
como al principio (el primer mes - versión inglesa)
Y después de esto derramaré mi Espíritu
sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras
hijas; vuestros ancianos soñarán sueños,
y vuestros jóvenes verán visiones. Y también
sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu
en aquellos días". Joel 2:23, 28, 29.
La declaración,
"sobre toda carne", muestra que como un pueblo, sin
excepción, todos recibirán otra vez el bautismo
del Espíritu Santo.
Esta escritura
muestra, además, que la manifestación del Espíritu,
en el segundo Pentecostés, será mucho más
grande que la primera, que en comparación, la primera
fue simple.
¿Cuándo
será esto? - Tendrá que ser tan pronto como Dios
pueda tener una compañía del pueblo que "vea
ojo a ojo" (Isaías 52:8) sus propias así
llamadas buenas obras no son sino trapos sucios, y estén
así de un acuerdo. La única compañía
tal en profecía, sabemos, son los 144.000, los primeros
frutos, los siervos de Dios que están sobre el Monte
de Sion con el Cordero sin engaño en sus bocas (Apocalipsis
14:1, 4, 5). Para lograr tal estado feliz y santo la iglesia
debe experimentar un poderoso reavivamiento
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y reforma, un zarandeo, un sacudimiento tal como nunca lo ha
experimentado todavía. Si, si cada uno dejara sus ideas
y opiniones privadas, esto verdaderamente traería el
más grande reavivamiento y reforma desde el día
de Pentecostés. Esto es lo que debe tomar lugar ahora,
y debe tomar lugar exactamente como lo revela la siguiente Escritura:
"Clamó
en mis oídos con gran voz, diciendo: Los verdugos de
la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento
para destruir. Y he aquí que seis varones venían
del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte, y
cada uno traía en su mano su instrumento para destruir.
Y entre ellos había un varón vestido de lino,
el cual traía a su cintura un tintero de escribano; y
entrados, se pararon junto al altar de bronce
Y le dijo
Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio
de Jerusalén, y ponles una señal en la frente
a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones
que se hacen en medio de ella. Y a los otros dijo, oyéndolo
yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone
vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad a viejos,
jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta
que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere
señal, no os acercaréis; y comenzaréis
por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos
que estaban delante del templo". Ezequiel 9:1, 2, 4-6.
"Pregunté
cuál era el significado del zarandeo que yo había
visto, y se me mostró que lo motivaría el testimonio
directo que exige el consejo que el Testigo fiel dio a la iglesia
de Laodicea. Moverá este consejo el corazón de
quien lo reciba y le inducirá a exaltar el estandarte
y a difundir la recta verdad. Algunos no soportarán este
testimonio directo, sino que se levantarán contra él,
y esto es lo que causará un zarandeo
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en el pueblo de Dios". Primeros Escritos, página
270.
"Dios
demanda un reavivamiento y una reforma espirituales. A menos
que suceda esto, los que son tibios serán cada vez más
detestables para el Señor hasta que él rehúse
reconocerlos como a sus hijos.
"Deben
realizarse un reavivamiento y una reforma bajo la ministración
del Espíritu Santo. Reavivamiento y reforma son dos cosas
diferentes. Reavivamiento significa una renovación de
la vida espiritual, una vivificación de las facultades
de la mente y del corazón, una resurrección de
la muerte espiritual. Reforma significa una reorganización,
un cambio en las ideas y teorías, hábitos y prácticas.
La reforma no producirá los buenos frutos de la justicia
a menos que esté relacionada con el reavivamiento del
espíritu. El reavivamiento y la reforma han de efectuar
su obra asignada y deben entremezclarse al hacer esta obra".
Mensajes Selectos, Volumen 1, página 149.
Con semejante
compañía de siervos sin engaño traída
a la luz, el tema viene a ser incuestionablemente claro. Ellos
pueden proclamar el "Evangelio eterno" con poder,
el evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todas
las naciones. De los que escapan de la matanza (Isaías
66:16), los que son sin engaño, el Señor dice:
"Y
pondré entre ellos señal, y enviaré de
los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud
que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas
que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán
mi gloria entre las naciones. Y traerán a todos vuestros
hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová,
en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos,
a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová,
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al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios
limpios a la casa de Jehová". Isaías 66:19,
20.
"Después
de esto miré, y he aquí una gran multitud, la
cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y
pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia
del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las
manos". Apocalipsis 7:9.
Ahora escuchemos
como fue bautizado Jesús, y que podemos esperar nosotros
después del bautismo del agua y antes del bautismo del
Espíritu.
"Y
Jesús, después que fue bautizado, subió
luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos,
y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma,
y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos,
que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia".
Mateo 3:16, 17.
Habiendo
sido bautizado por inmersión, y habiendo salido directamente
del agua, inmediatamente Jesús fue llevado para ser tentado
del Diablo:
"Entonces
Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto,
para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado
cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino
a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di
que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió
y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá
el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso
sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo
de Dios, échate
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abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará
acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que
no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito
está también: No tentarás al Señor
tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto,
y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de
ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque
escrito está: Al Señor tu Dios adorarás,
y a él sólo servirás. El diablo entonces
le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le
servían". Mateo 4:1-11.
Aquí
está nuestro ejemplo. Después del bautismo del
agua, las tentaciones y victorias han de ser nuestra suerte,
también. Jesús, vemos, enfrentó al Diablo
con un "Así dice el Señor", con lo que
estaba escrito. Si no nos interesamos nosotros mismos en la
Biblia tanto como él estaba interesado en ella, si no
estudiamos para saber lo que él tiene para que hagamos
nosotros, ¿cómo, entonces, podemos encarar nuestras
tentaciones y salir victoriosos? ¿Es de sorprenderse
que muchos después del bautismo caen del camino? Se apartan
de la única cosa que los haría fuertes en la fe,
ver a Dios dándoles victorias gloriosas, no sabiendo
que después de una tormenta de agua y viento, brilla
el sol y viene la calma. Job fue probado hasta el límite,
pero ganó la victoria, y después recibió
doble por todas sus pérdidas. ¿Por qué
no podemos nosotros?
Habiendo
obtenido la victoria sobre su tentación, Jesús
no fue molestado más por el Diablo. Y Job y todos los
grandes hombres de Dios por experiencia encontraron el mismo
alivio de Satanás.
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Nuestra posición contra el pecado, por consiguiente,
debe ser definida, sin la más leve inconstancia. Nosotros,
también, debemos dejar saber al Diablo que estamos resueltos,
si hemos de encontrar paz.
"Por
tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos
adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento
del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la
doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de
la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y
esto haremos, si Dios en verdad lo permite. Porque es imposible
que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial,
y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes
del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para
arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos
al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio" Hebreos
6:1-6. Hacer reservación para el pecado, es como si fuera
cavar su propia tumba eterna.
Ahora, queremos
saber cuántos bautismos enseña la Biblia. "Un
cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados
en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor,
una fe, un bautismo" Efesios 4:4, 5.
Si, hay
sólo una clase de bautismo, y uno necesita ser bautizado
sólo una vez, si es bautizado correctamente. Por supuesto
si uno apóstata de la fe, y viene a ser como era antes
del bautismo, - un pagano - puede ser permisible ser rebautizado
si el tal encontraría arrepentimiento y se reconvierte.
Rebautizarse,
sin embargo, no se requiere cuando uno hace un paso adelante
en la Verdad. Por ejemplo,
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supongamos que el Apóstol Pablo haya vivido desde el
día que fue bautizado hasta hoy. Consiguientemente él
habría venido a ser un miembro de las iglesias de la
Reforma, - primero los Luteranos, luego los Presbiterianos,
los Metodistas, los Bautistas, los Adventistas, etc., como el
desarrollo de la Verdad le haya guiado de una denominación
a la otra. Sin embargo él no tendría que haber
sido rebautizado por progresar de una denominación a
la otra con la siempre creciente Verdad.
¿En
quién debemos ser bautizados?
"Por
tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo".
Mateo 28:19.
"Este
es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante
agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu
es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad.
Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre,
el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno".
1ª Juan 5:6, 7.
Cuando somos
bautizados en el nombre (singular, no "nombres") del
Padre, Hijo, y Espíritu Santo, somos bautizados en nuestro
Hacedor, la sangre, y la Verdad, y estos tres son Uno. Así
somos bautizados en el "nombre", no nombres, porque
estos tres son uno - La Trinidad - Creación, Redención,
Verdad.
La mayoría
de la gente, sin embargo, actúa como si fueran bautizados
para la iglesia, para una sociedad, para Pablo o para Apolos,
por así decirlo, pero nosotros como reformadores y creyentes
de la Verdad Presente, debemos ir con la Verdad a donde quiera
que nos guíe, recordando siempre
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que hemos sido bautizados para el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo.
Si esto
no es una verdad en nosotros, entonces es cierto que nunca avanzaremos
más allá en el conocimiento de Dios, Cristo, o
su Verdad, - no, no mas allá de lo que estábamos
el día que fuimos bautizados. Los que hacen esto llegan
a ser enanos en lugar de Cristianos en desarrollo, nunca alcanzan
la plenitud de la estatura de Cristo, porque están satisfechos
de ser lo que son; no sienten necesidad de nada más de
lo que obtuvieron al bautizarse; son tan inmovibles como eran
los sacerdotes, escribas, y Fariseos en los días de Jesús.
Dios no permita que alguno de nosotros se pierda.
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