MEDITACIÓN
PARA LA ORACIÓN DE APERTURA
El Ejemplo de Jesús en la enseñanza
Leeré
de Palabras de Vida del Gran Maestro, página 11, comenzando
en el segundo párrafo.
"Otra
vez Cristo tenía verdades para presentar, que la gente
no estaba preparada para aceptar, ni aun para entender. Por esta
razón también él les enseñó
en parábolas. Relacionando sus enseñanzas con las
escenas de la vida, la experiencia o la naturaleza, cautivaba
su atención e impresionaba sus corazones. Más tarde,
cuando ellos miraban los objetos que ilustraban sus lecciones,
recordaban las palabras del divino Maestro. Para las mentes abiertas
al Espíritu Santo, el significado de la enseñanza
del Salvador se desarrollaba más y más. Los misterios
se aclaraban, y aquello que había sido difícil de
entender se tornaba evidente. Jesús buscaba un camino hacia
cada corazón. Usando una variedad de ilustraciones, no
solamente presentaba la verdad en sus diferentes fases, sino que
hablaba al corazón de los distintos oidores
Nadie
que escuchara al Salvador podía sentirse descuidado u olvidado.
El más humilde, el más pecador, oía en sus
enseñanzas una voz que le hablaba con simpatía y
ternura".
Como
el pueblo en los días de Jesús era como el pueblo
de hoy, no ansioso de aprender nueva Verdad, El uso la naturaleza
para atraer su atención. Los profetas fueron guiados a
usar el mismo método. Por lo tanto, nosotros necesitamos
orar por un deseo ardiente para conocer la verdad de Dios para
hoy. Necesitamos orar para que no nos volvamos arrogantes, y satisfechos
con nuestros logros en la Palabra de Dios; que pongamos a un lado
todo prejuicio y estemos dispuestos a aprender del "más
humilde de los humildes".
Copyright,
1954
Todos los derechos reservados
V.T. HOUTEFF
Vol.
2, N° 1 2
TEXTO
DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF
MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA
EL SÁBADO, 9 DE AGOSTO DE 1947
CAPILLA DEL MONTE CARMELO
WACO, TEXAS
Nuestro
estudio se encuentra en Ezequiel veinte. Este capítulo
contiene una historia profética de la iglesia desde el
tiempo de su servidumbre en Egipto hasta el tiempo del sellamiento
de los 144.000.
Ezequiel
20:1-8 - "Aconteció en el año séptimo,
en el mes quinto, a los diez días del mes, que vinieron
algunos de los ancianos de Israel a consultar a Jehová,
y se sentaron delante de mí. Y vino a mí palabra
de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, habla a los ancianos
de Israel, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor:
¿A consultarme venís vosotros? Vivo yo, que no os
responderé, dice Jehová el Señor. ¿Quieres
tú juzgarlos? ¿Los quieres juzgar tú, hijo
de hombre? Hazles conocer las abominaciones de sus padres, y diles:
Así ha dicho Jehová el Señor: El día
que escogí a Israel, y que alcé mi mano para jurar
a la descendencia de la casa de Jacob, cuando me di a conocer
a ellos en la tierra de Egipto, cuando alcé mi mano y les
juré diciendo: Yo soy Jehová vuestro Dios; aquel
día que les alcé mi mano, jurando así que
los sacaría de la tierra de Egipto a la tierra que les
había provisto, que fluye leche y miel, la cual es la más
hermosa de todas las tierras; entonces les dije: Cada uno eche
de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os
contaminéis con los ídolos de Egipto.
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Yo soy Jehová vuestro Dios. Mas ellos se rebelaron contra
mí, y no quisieron obedecerme; no echó de sí
cada uno las abominaciones de delante de sus ojos, ni dejaron
los ídolos de Egipto; y dije que derramaría mi ira
sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra
de Egipto".
En
los escritos de Moisés no encontramos un registro de la
fidelidad de los hijos de Israel en la tierra de Egipto. Moisés
no dice si ellos eran buenos o malos. Pero aquí a través
de Ezequiel se nos dice como eran. Notamos que no todos eran un
pueblo temeroso de Dios. Esta escritura aclara que aún
cuando Dios los llamó a salir de la tierra de Egipto, la
mayoría eran infieles en su devoción hacia Dios.
Ezequiel
20:9, 10 - "Con todo, a causa de mi nombre, para que
no se infamase ante los ojos de las naciones en medio de las cuales
estaban, en cuyos ojos fui conocido, actué para sacarlos
de la tierra de Egipto. Los saqué de la tierra de Egipto,
y los traje al desierto".
Ahora
hemos leído el registro del ejército Hebreo, - de
su posición espiritual en la tierra de Egipto, y de la
razón de Dios para sacarlos de Egipto. A continuación
leeremos el registro que hicieron en el desierto.
Ezequiel
20:11-13 - "Y les di mis estatutos, y les hice conocer
mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá.
Y les di también mis días de reposo, para que fuesen
por señal entre mí y ellos, para que supiesen que
yo soy Jehová que los santifico. Mas se rebeló contra
mí la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis
estatutos, y desecharon mis
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decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere, vivirá;
y mis días de reposo profanaron en gran manera; dije, por
tanto, que derramaría sobre ellos mi ira en el desierto
para exterminarlos".
Aquí
vemos que los hechos de los descendientes de Jacob fueron aún
menos recomendables en el desierto que lo que fueron en Egipto.
Ezequiel
20:14-28 - "Pero actué a causa de mi nombre, para
que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos
los había sacado. También yo les alcé mi
mano en el desierto, jurando que no los traería a la tierra
que les había dado, que fluye leche y miel, la cual es
la más hermosa de todas las tierras; porque desecharon
mis decretos, y no anduvieron en mis estatutos, y mis días
de reposo profanaron, porque tras sus ídolos iba su corazón.
Con todo, los perdonó mi ojo, pues no los maté,
ni los exterminé en el desierto; antes dije en el desierto
a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres,
ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus
ídolos. Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis
estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra; y santificad
mis días de reposo, y sean por señal entre mí
y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro
Dios. Mas los hijos se rebelaron contra mí; no anduvieron
en mis estatutos, ni guardaron mis decretos para ponerlos por
obra, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá;
profanaron mis días de reposo. Dije entonces que derramaría
mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en el desierto.
Mas retraje mi mano a causa de mi nombre, para que no se infamase
a la vista de las naciones ante cuyos ojos los había sacado.
También les alcé yo mi mano en el desierto, jurando
que los esparciría entre
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las naciones, y que los dispersaría por las tierras, porque
no pusieron por obra mis decretos, sino que desecharon mis estatutos
y profanaron mis días de reposo, y tras los ídolos
de sus padres se les fueron los ojos. Por eso yo también
les di estatutos que no eran buenos, y decretos por los cuales
no podrían vivir. Y los contaminé en sus ofrendas
cuando hacían pasar por el fuego a todo primogénito,
para desolarlos y hacerles saber que yo soy Jehová. Por
tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: Así
ha dicho Jehová el Señor: Aun en esto me afrentaron
vuestros padres cuando cometieron rebelión contra mí.
Porque yo los traje a la tierra sobre la cual había alzado
mi mano jurando que había de dársela, y miraron
a todo collado alto y a todo árbol frondoso, y allí
sacrificaron sus víctimas, y allí presentaron ofrendas
que me irritan, allí pusieron también su incienso
agradable, y allí derramaron sus libaciones".
Ellos
fueron infieles en Egipto, en el desierto, y en la tierra prometida.
Ahora leemos los resultados.
Ezequiel
20:29-36 - "Y yo les dije: ¿Qué es ese
lugar alto adonde vosotros vais? Y fue llamado su nombre Bama
hasta el día de hoy. Di, pues, a la casa de Israel: Así
ha dicho Jehová el Señor: ¿No os contamináis
vosotros a la manera de vuestros padres, y fornicáis tras
sus abominaciones? Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo
pasar vuestros hijos por el fuego, os habéis contaminado
con todos vuestros ídolos hasta hoy; ¿y he de responderos
yo, casa de Israel? Vivo yo, dice Jehová el Señor,
que no os responderé. Y no ha de ser lo que habéis
pensado. Porque vosotros decís:
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Seamos como las naciones, como las demás familias de la
tierra, que sirven al palo y a la piedra. Vivo yo, dice Jehová
el Señor, que con mano fuerte y brazo extendido, y enojo
derramado, he de reinar sobre vosotros; y os sacaré de
entre los pueblos, y os reuniré de las tierras en que estáis
esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado;
y os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré
con vosotros cara a cara. Como litigué con vuestros padres
en el desierto de la tierra de Egipto, así litigaré
con vosotros, dice Jehová el Señor".
Por
un lado vemos las razones de elevar el ejército Hebreo
de ser esclavos de Faraón a ser sacerdotes, profetas, y
reyes de Dios. Por otro lado vemos su esparcimiento por todas
las naciones. Luego miramos las promesas de Dios de juntarlos
de todas las naciones en las cuales están esparcidos. Esto
prometió El hacer con mano fuerte y brazo extendido.
Ezequiel
20:37 - "Os haré pasar bajo la vara, y os haré
entrar en los vínculos del pacto".
En
este versículo hay algo envuelto y necesita ser aclarado
con la ayuda de otra escritura. Veamos en Levítico.
"Y
todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la
vara, el diezmo será consagrado a Jehová".
Levítico 27:32.
Para
determinar la parte del Señor, el diezmo, los corderos,
los cabritos, u ovejas del Señor, fueron hechas pasar bajo
la vara. Toda décima era tomada y apartada para el Señor.
Entonces la declaración de Ezequiel veinte, versículo
treinta y siete, "pasar bajo la vara", por lo tanto,
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significa separar a sus elegidos de entre la multitud, de entre
las "cizañas", (Mateo 13:30) o de entre el "pescado
malo" (Mateo 13:47, 48). Y así siendo separados, son
contados. Así es como los 144.000 (Apocalipsis 7:3-8; 14:1)
son una compañía separada y numerada.
Ahora
vemos que Ezequiel veinte contiene una historia profética
desde el tiempo de su peregrinación en Egipto hasta el
sellamiento de los 144.000, y la reunión del pueblo.
Cuando
Dios haga que su pueblo pase así bajo la vara, El los traerá
entonces al vínculo "del pacto que concertó
con Abraham, y de su juramento a Isaac; el cual confirmó
a Jacob por estatuto, y a Israel por pacto sempiterno, Diciendo:
A ti daré la tierra de Canaán, porción de
tu heredad". 1ª Crónicas 16:16-18.
Las
promesas que ellos fracasaron en realizar, el Señor reafirma
que El permitirá que el pueblo las tenga.
Ezequiel
20:38 - "Y apartaré de entre vosotros a los rebeldes,
y a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de sus
peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel no
entrarán; y sabréis que yo soy Jehová".
Aquí
se nos dice claramente que sólo a los elegidos traerá
El a "los vínculos del pacto". A ellos solamente
traerá El a la tierra de Israel. Los pecadores (cizañas,
pescado malo, o cabritos) que están ahora entre el pueblo
de Dios serán quitados y no serán más.
"Asimismo
el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el
mar, recoge
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de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla;
y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.
Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles,
y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán
en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir
de dientes". Mateo 13:47-50. La separación, el Juicio
de los Vivos, notamos, trae el fin del mundo.
Ezequiel
20:39 - "Y a vosotros, oh casa de Israel, así
ha dicho Jehová el Señor: Andad cada uno tras sus
ídolos, y servidles, si es que a mí no me obedecéis;
pero no profanéis más mi santo nombre con vuestras
ofrendas y con vuestros ídolos".
Dios
ha hecho clara su "obra de limpieza" que El está
por hacer, por ambos por los penitentes y por los impenitentes.
Ahora está en ellos el decidir si servirle a El o servir
a sus ídolos - ahora ellos no están haciendo su
decisión ignorantemente. Si ellos desean perecer ellos
pueden continuar sirviendo a sus ídolos.
Ezequiel
20:40, 41 - "Pero en mi santo monte, en el alto monte
de Israel, dice Jehová el Señor, allí me
servirá toda la casa de Israel, toda ella en la tierra;
allí los aceptaré, y allí demandaré
vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas
vuestras cosas consagradas. Como incienso agradable os aceptaré,
cuando os haya sacado de entre los pueblos, y os haya congregado
de entre las tierras en que estáis esparcidos; y seré
santificado en vosotros a los ojos de las naciones".
Todas
estas cosas, vemos, toman lugar a la vista de los paganos.
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Ezequiel 20:42-44 - "Y sabréis que yo soy Jehová,
cuando os haya traído a la tierra de Israel, la tierra
por la cual alcé mi mano jurando que la daría a
vuestros padres. Y allí os acordaréis de vuestros
caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis;
y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros
pecados que cometisteis. Y sabréis que yo soy Jehová,
cuando haga con vosotros por amor de mi nombre, no según
vuestros caminos malos ni según vuestras perversas obras,
oh casa de Israel, dice Jehová el Señor".
Dios
hace estas cosas por su pueblo, no porque ellos las merecen, sino
por causa de su nombre, porque su promesa no puede fallar. El
Reino de Dios, no comienza en el cielo, sino en la tierra. Y el
reino no se compone de fantasmas, sino de seres humanos vivos,
de santos, ni un pecador entre ellos.
Si,
el Edén que fue perdido va a ser restaurado. De hecho la
palabra claramente declara que Elías debe venir primero
y restaurará todas las cosas (Marcos 9:12). Como el Edén
era un hogar real ocupado por seres humanos reales así
será otra vez.
Los
versículos restantes de Ezequiel veinte se refieren a otra
parábola. Pero como el tiempo no nos permitirá entrar
en ella, traeremos nuestro estudio a su fin. Aunque, primero,
nótese que los versículos restantes del capítulo,
y también el capítulo 21, teniendo esta luz vienen
a ser evidentes, ustedes pueden estudiarlos en su propio tiempo.
Aunque voy a tocar ahora el versículo 27 del capítulo
21.
Ezequiel
21:27 - "A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré,
y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es
el derecho,
Vol.
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y yo se lo entregaré".
En
estos capítulos se presentan ambas, la casa de Israel y
la casa de Judá. En este versículo Dios declara
claramente que El va a hacer tres trastornos, y que después
de eso el Reino no va a ser más hasta "que venga aquel
cuyo es el derecho"; esto es, después de los tres
trastornos, El "cuyo es el derecho", vendrá y
el Reino será restaurado.
El
primer trastorno tomó lugar cuando Asiria trastornó
la casa de Israel, el reino de las diez tribus, el segundo trastorno
tomó lugar cuando el rey de Babilonia trastorno la casa
de Judá, el reino de las dos tribus; y el tercer trastorno
tomó lugar cuando Tito en el año 70 d.C. destruyó
a Jerusalén. Así vemos que nosotros estamos viviendo
en el período después del tercer trastorno, el período
en el cual "El cuyo es el derecho", vendrá y
establecerá su Reino.
Por
el mismo hecho que la Inspiración ha revelado ahora estas
profecías, y las ha traído a la atención
de la iglesia, nos lleva a saber con certeza que el tiempo para
la restauración del Reino está a la mano; que estamos
ahora en el tiempo del sellamiento de los 144.000; y que si nosotros
somos fieles estaremos entre ellos, y estaremos con el Cordero
en el Monte de Sión.
Esto,
Hermano, Hermana, es la respuesta del Señor para usted.
Su
deber ahora es aceptar si usted desea la vida eterna. No permita
que el enemigo de la Verdad le traiga dudas a su mente, y no permita
que nadie le saque de esta Verdad porque el Diablo no se quedará
ocioso. El hará todo para vencerle. Verifique una y otra
vez y vea que la Biblia enseña esta Verdad para que usted
pueda
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afirmarse en lo que cree. Usted no pude rendirse en esta última
parte del día.
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- - - - o - o - o - o - - O - - o - o - o - o - - - - -
"El
Señor aborrece la indiferencia y la deslealtad en tiempo
de crisis para su obra. Todo el universo contempla con interés
indecible las escenas finales de la gran controversia entre el
bien y el mal. Los hijos de Dios se están acercando a las
fronteras del mundo eterno; ¿qué podría resultar
de más importancia para ellos que el ser leales al Dios
del cielo? A través de los siglos, Dios ha tenido héroes
morales; y los tiene ahora en aquellos que, como José,
Elías y Daniel, no se avergüenzan de ser conocidos
como parte de su pueblo. La bendición especial de Dios
acompaña las labores de los hombres de acción que
no se dejan desviar de la línea recta ni del deber, sino
que con energía divina preguntan: '¿Quién
es de Jehová?' (Exo. 32: 26.) Son hombres que no se conforman
con hacer la pregunta, sino que piden a quienes decidan identificarse
con el pueblo de Dios que se adelanten y revelen inequívocamente
su fidelidad al Rey de reyes y Señor de señores.
Tales hombres subordinan su voluntad y sus planes a la ley de
Dios. Por amor hacia él, no consideran preciosa su vida.
Su obra consiste en recibir la luz de la Palabra y dejarla resplandecer
sobre el mundo en rayos claros y constantes. Su lema es ser fieles
a Dios".
-
Profetas y Reyes, p. 108.
Vol.
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