La Vara del Pastor
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EEL ESPÍRITU QUE ORIGINÓ EL MAL Y SU MANIFESTACIÓN HOY
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TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF
MINISTRO DE LOS D. ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA
EL SÁBADO, 21 DE FEBRERO DE 1948
CAPILLA DEL MONTE CARMELO
WACO, TEXAS

Nuestro texto se encuentra en Isaías, capítulo 2, versículo 22.

Isaías 2:22 - "Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?"

En este versículo de la Escritura Dios recomienda que nos dejemos del hombre. Y la razón que se da es que el hálito del hombre está en su nariz; porque sin hálito él es sólo una masa de barro, y por lo tanto sin valor. Él no es Dios.

La súplica no habría sido hecha si el pueblo no estuviera poniendo su confianza en el hombre en lugar de Dios para su salvación; esto es, en lugar de hacer lo que los nobles Bereanos hicieron, estudiar para saber si "estas cosas eran así", el pueblo de Dios está dando atención a lo que otros piensan o dicen. Ellos están haciendo hoy lo que cientos de miles estaban haciendo en los días de Jesús; confiando en las opiniones de sus instruidos sacerdotes, escribas y rabinos. Al dar los Judíos atención a los rumores en lugar de ocuparse en la investigación personal y de su propia experiencia con la fuente de verdad es, por consiguiente, la mismísima

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cosa que crucificó al Señor.

¿Y dónde supone que se originó semejante confianza en el hombre? - Con frecuencia pensamos que ese mal se originó con Eva cuando comió el fruto prohibido. Pero el hecho es que ese mal ya existía antes que Eva vino en contacto con él. Leamos del profeta Isaías:

"¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo" Isaías 14:12-15.

Entendemos que el nombre de Satanás antes que pecara era Lucifer, y que él pecó antes que Eva pecara, que él estaba personificado en la serpiente que engañó a Eva. Por lo tanto consideraremos el pecado en el cielo antes de considerar el pecado en la tierra.

Satanás, se nos dice, no era el único pecador en el Cielo, porque con él fue arrojada del cielo una tercera parte de la hueste angélica (Apocalipsis 12:4). Estos fueron arrojados del Cielo porque dieron atención a las palabras de Lucifer, a un hombre en el Cielo, en lugar de dar atención a la palabra del Señor. Esta fue la caída de los ángeles. Lucifer mismo cayó cuando aspiró ser como Dios.

Estos dos pecados - confiar en el hombre, y desear exaltar el yo todavía son los principales elementos de pecado

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aquí en la tierra ahora. Este fue el tropiezo de Eva y para muchos aún hoy esto es todavía el tropiezo. No, no solamente el apetito fue la causa de la caída de Eva. La serpiente no dijo, "Debes comer de esta fruta porque es maravillosa, más deliciosa que cualquier otra fruta en el jardín de Dios". Sino que dijo: "Sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal". Génesis 3:5.

La fruta, por supuesto, le atrajo a ella, pero ella fue tentada por la idea de tener la oportunidad de ser exaltada al trono de Dios, de ser exaltada a la misma posición a la cual Lucifer mismo aspiró. Lucifer debe haber creído honestamente que él sería como Dios si los ángeles en el Cielo y los hombres en la tierra tomaran órdenes sólo de él.

Y así vemos que el Diablo engañó a Eva en el mismo terreno que se engañó a sí mismo y a sus ángeles, la única diferencia es que él hizo que Eva comiera del fruto que él mismo y sus ángeles no comerían. Consecuentemente, Eva pecó contra su ser físico, también, llevando a éste, algo que no fue creado para comer, y por consiguiente murió. Pero Satanás y su ángeles todavía viven.

Este mismo tropiezo, el deseo de exaltar el yo, ha predominado por todas las edades, y predomina hoy. No, no estoy haciendo declaraciones imprudentes y vacías. Tengo los hechos para respaldar mis palabras. Por ejemplo, en los días del Movimiento del Éxodo, estaban Coré, Datán, y Abiram que aspiraban al oficio de Moisés y Aarón como Lucifer aspiró al trono de Dios, los más altos oficios que pudieran haber codiciado.

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¿Y no cayó Lucifer por querer estar por encima de todos los otros por nada más que exaltar el yo? ¿Y no fue verdad lo mismo la caída de Coré, Datán y Abiram?

Hoy vemos lo mismo clamando por posición aún en nuestras propias iglesias. Los oficios de los Ancianos de la Iglesia, el Superintendente de la Escuela Sabática, Secretarias, Pianistas, y otros oficios semejantes de la iglesia, recordemos que, no tienen compensación monetaria. Pero a pesar de esto, cada año en la mayoría de las iglesias, en la medida que yo he podido observar, hay un clamor y una riña de hombres y mujeres por uno o más de estos oficios. Puesto que no hay remuneración monetaria por tales servicios, ¿entonces cuál es la bulla sino meramente por exaltación propia, sino por el propósito de ser visto como alguien?

Vemos, entonces, que el mismo clamor por autopromoción que existió con Lucifer, con Eva, con otros a través de las edades, existe hoy. Mi declaración, vemos, es respaldada por hechos actuales. Además, si tal es el caso con los que no reciben consideración monetaria por sus servicios, ¿entonces cómo sería el caso con los que son bien pagados? Puede contestar esta pregunta por sí mismo a su propia satisfacción.

Claramente, uno que aspira una posición simplemente por exaltación propia, especialmente cuando semejante oficio aguanta responsabilidades religiosas como lo hace un oficio en la iglesia, al tal no se le debería ni siquiera dar consideración. Y si ya tiene un puesto de responsabilidad, debería ser relevado de ella, porque semejantes lideres altivos están ciegos espiritualmente, y atraen multitudes a sí mismos como hizo Lucifer atrayendo a los ángeles a sí mismo y a la condenación.

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Además, esta clase de lideres, matan a Cristo y viven a sí mismos, por regla les encanta hacer ostentación, y aún exagerar sus hazañas religiosas. Por lo tanto los tales deben ser tildados como buscadores de discípulo inspirados por Satanás. Esta clase de hombres naturalmente son inteligentes. Se las arreglan para ganar la confianza del pueblo por el mismo método con que los sacerdotes y rabinos en el tiempo de Jesús engañaron a la nación: Oraban donde podían ser vistos; demudaban sus rostros para parecer que estaban ayunando; lo hicieron su negocio para divulgar a lo lejos y a lo ancho cualquier bien que hacían; eran peritos para hacerse parecer muy religiosos, piadosos, filantrópicos y justos.

Multitudes son todavía cautivados por semejantes así llamados hombres buenos, y multitudes incuestionablemente acepan sus decisiones como si fueran las decisiones de Dios. Contra los tales, recuerde que la Inspiración amonesta: "Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?" Isaías 2:22.

Para que estos adoradores de hombres sean vistos aún más realísticamente, permítame decirle algo: Miles nos han aconsejado retractarnos si el Presidente de la Conferencia General no ve luz en nuestras enseñanzas, si él no ve luz en nuestro reavivamiento y reforma entre el pueblo de Dios. ¡Ellos parecen tan sinceros en esto como fueron los Judíos que confidencialmente tomaron partidos contra Jesús haciendo las decisiones del sumo sacerdote sus propias decisiones!

Su deseo de que nosotros nos retractemos "si el presidente no ve luz", muestra que están copiando a los antiguos Judíos, en vez de mirar la cuestión por sí mismos, con confianza en el Espíritu

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de Dios para mostrarles personalmente lo que es Verdad; ellos tienen confianza absoluta en el hombre, ¿en cuál hombre? ¡"el presidente" les dice!

¿No estaba este mismo espíritu en los corazones de los hombres que rechazaron y crucificaron al Señor? Obviamente esta clase de personas no es guiada por la Verdad, sino por hombres de posición. Los tales nunca preguntan, "¿es esto Verdad?" sino "¿Quién la apoya?" y si no viene del canal a través del cual ellos quisieran que viniera, entonces, por supuesto, la Verdad es rechazada.

Nunca se detienen a pensar que Dios no está tomando órdenes de ellos; que ellos no están escogiendo los siervos de Dios por él, y que el presidente de la Conferencia General fue elegido por hombres, no por su autoridad en las Escrituras, sino por su habilidad para ordenar; que la Verdad nunca se ha originado aún por medio de él, que cualquiera verdad Bíblica que él ha aprendido es sólo la que los inspirados hombres de Dios le han enseñado. Los laicos, por lo tanto, nunca tuvieron más grande necesidad de dejarse del hombre como la que tienen este día. Y si se reforman, Dios tiene piedad de ellos.

Recuérdese, que ellos están haciendo esta cosa fatua solamente porque el ministerio los ha entrenado, sólo porque algunos ministros están aliados con el espíritu que estaba en Coré, Datán, y Abiram cuando ellos aspiraron a la posición de los profetas, aunque Dios no los haya comisionado como tales.

Entonces, también, cuando un predicador comienza a difundir sus buenas obras y logros, junto con sus experiencias religiosas; también cuando un predicador se restrega los ojos y se sopla su nariz

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innecesariamente mientras predica y se esfuerza por hacer que su audiencia empiece a llorar; - cuando vea estas cosas en un predicador, sepa con certeza que él está estirando la lana sobre los ojos de sus oyentes, que hay algún proposito. Yo digo, cuando vea a un predicador haciendo estas cosas, él está pretendiendo conseguir su apoyo para algo del suyo propio. ¡Mucho ojo!

Usted puede recorrer toda la Biblia, y yo le aseguro que no encontrará una de estas cosas practicada por alguno de los profetas. Ellos nunca pretendieron entristecer al pueblo de Dios, sino regocijarse siempre en el Señor.

Tomemos por ejemplo a Jesucristo. Su obra, su misión, fue más grande e importante que cualquiera antes de él o después de él. El tenía experiencia religiosa que era digna de decir, y si tal procedimiento hubiera sido beneficioso en la obra de salvación, ciertamente él hubiera tomado ventaja de esto. En lugar de predicar de sí mismo, él predicó la Verdad. El nunca trató de persuadir a alguien por hablar de sí mismo. El simplemente habló de la verdad Bíblica, y le dio a Dios el crédito, no a sí mismo. Y si alguien puede predicar arrepentimiento y amor, él pudo, pero él nunca trató de jugar con las emociones de su audiencia, nunca trató de hacerlos llorar por alguna cosa.

Ninguno, además, inclusive nosotros mismos, hemos jamás aceptado los escritos de los profetas en los méritos de su bondad, su educación, o su experiencia personal religiosa. Ellos no escribieron nada concerniente a sí mismos, y nada para sostener su oficio. Todos los que los habían aceptado, lo habían hecho en los méritos de sus escritos. Eso es todo. Ellos nunca trataron de

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ganar conversos por lo que ellos mismos eran o no eran. ¿No están teniendo ellos éxito hasta este día? ¿Y no es detrás de la Verdad de Dios que debemos estar? Los Judíos pedían señal, y los Griegos sabiduría, pero el pueblo de Dios hoy está pidiendo ambas señales y sabiduría, en vez de Verdad.

Por lo tanto, nunca olvidemos que el espíritu de exaltación propia originó todo el mal que vemos hoy, y que está obrando más arduo que nunca antes. No debemos dar al Dragón una oportunidad de atraparnos, y vaciarnos hasta la muerte con la "tercera parte de los ángeles" que si se asieron de su cola y no pudieron soltarse de ella. Siempre recordemos que -

"La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová sólo será exaltado en aquel día". Isaías 2:11.