MEDITACIÓN
PARA LA ORACIÓN DE APERTURA
Crecer en la Gracia o Morir
Esta tarde
leeré de Palabras de Vida del Gran Maestro, página
45, comenzando en el último párrafo.
"La
germinación de la semilla representa el comienzo de la
vida espiritual, y el desarrollo de la planta es una bella figura
del crecimiento cristiano. Como en la naturaleza, así
también en la gracia no puede haber vida sin crecimiento.
La planta debe crecer o morir. Así como su crecimiento
es silencioso e imperceptible, pero continuo, así es
el desarrollo de la vida cristiana. En cada grado de desarrollo,
nuestra vida puede ser perfecta; pero, si se cumple el propósito
de Dios para con nosotros, habrá un avance continuo.
La santificación es la obra de toda la vida. Con la multiplicación
de nuestras oportunidades, aumentará nuestra experiencia
y se acrecentará nuestro conocimiento. Llegaremos a ser
fuertes para llevar responsabilidades, y nuestra madurez estará
en relación con nuestros privilegios".
¿Cuál
es nuestra necesidad de orar esta tarde? - Pidamos crecer en
gracia porque no puede haber vida sin crecimiento; avanzar con
la verdad; tomar ventaja de todas las oportunidades; cooperar
con los agentes Divinos; estar dispuestos a llevar responsabilidades;
darnos cuanta que cuando hacemos todo esto, entonces nuestras
responsabilidades se acrecentarán, y nuestra madurez
estará en relación con nuestros privilegios.
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TEXTO DE
LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF
MINISTRO DE LOS D. ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA
EL SÁBADO, 27 DE MARZO DE 1948
CAPILLA DEL MONTE CARMELO
WACO, TEXAS
Nuestro
texto se encuentra en Daniel capítulo ocho, versículo
14. Comenzaré con el versículo 13.
Daniel
8:13, 14 - "Entonces oí a un santo que hablaba;
y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta
cuándo durará la visión del continuo sacrificio,
y la prevaricación asoladora entregando el santuario
y el ejército para ser pisoteados? Y él dijo:
Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el
santuario será purificado".
A esta pregunta,
"¿Hasta cuándo durará la visión
del contínuo sacrificio, y la prevaricación asoladora
entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados?"
Vino la respuesta, "Hasta dos mil trescientas tardes y
mañanas; luego el santuario será purificado".
Eso es, dentro de 2300 días el continuo (diario) será
quitado, la prevaricación asoladora establecida, el Santuario
y el ejército serán hollados. Después de
esto el santuario será purificado. "Cada mañana"
(margen), denota días de 24 horas - medida completa de
tiempo. La palabra "sacrificio" no pertenece en el
texto.
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Daniel 8:16, 17 - "Y oí una voz de hombre
entre las riberas del Ulai, que gritó y dijo: Gabriel,
enseña a éste la visión. Vino luego cerca
de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y me
postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: Entiende,
hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del
fin".
La explicación
de Gabriel que al tiempo del fin se cumpliría la visión,
muestra que la importancia suprema de la visión es la
purificación del santuario, y que esta no se cumple en
el tiempo de Daniel, ni antes del tiempo del fin, sino después
de los 2300 días, en el tiempo del fin.
Ahora puesto
que los 2300 días comenzaron en el quinto siglo antes
de Cristo (como se ve en los siguientes versículos),
y puesto que la visión había de ser para muchos
días, para el tiempo del fin, entonces obviamente los
2300 días deben ser calculados día por año
como en Ezequiel 4:6. Los 2300 días, por lo tanto, son
realmente 2300 años, al fin de los cuales el santuario
es purificado. ¿Qué señales han de marcar
el tiempo del fin? -
Daniel
12:4 - "Pero tú, Daniel, cierra las palabras
y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán
de aquí para allá, y la ciencia se aumentará".
El ángel
explicó que al tiempo del fin muchos correrán
de aquí para allá y la ciencia se aumentará.
Y el hecho que los hombres están corriendo de aquí
para allá y la ciencia se ha aumentado en sí misma
prueba que ahora estamos viviendo en el tiempo del fin, que
la visión ahora debe ser entendida, y que el santuario
ahora debe ser purificado.
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Daniel 8:18-21 - "Mientras él hablaba conmigo,
caí dormido en tierra sobre mi rostro; y él me
tocó, y me hizo estar en pie. Y dijo: He aquí
yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la
ira; porque eso es para el tiempo del fin. En cuanto al carnero
que viste, que tenía dos cuernos, éstos son los
reyes de Media y de Persia. El macho cabrío es el rey
de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos
es el rey primero".
Aquí
vemos donde comienza la historia profética de esta visión.
Comienza con el imperio Medo-Persa, y nos lleva en el tiempo
hasta las victorias de Alejandro el Grande.
Daniel
8:23 - "Y al fin del reinado de éstos, cuando
los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey
altivo de rostro y entendido en enigmas".
Al cabo
del fin de los Medos y los Griegos, cuando los prevaricadores,
los Judíos, se cumplan, otro rey o reino se levantaría.
Por supuesto este no es otro que Roma, el reino que invadió
las cuatro divisiones de Grecia.
Daniel
8:26, 27 - "La visión de las tardes y mañanas
que se ha referido es verdadera; y tú guarda la visión,
porque es para muchos días. Y yo Daniel quedé
quebrantado, y estuve enfermo algunos días, y cuando
convalecí, atendí los negocios del rey; pero estaba
espantado a causa de la visión, y no la entendía".
Daniel aquí
confiesa que la escasa explicación que Gabriel dio concerniente
a la visión no fue suficiente. Nadie podía entenderla.
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Consecuentemente, como el tiempo pasaba y él todavía
no podía entender la visión aunque el tiempo establecido
para la liberación había llegado, gráficamente
dijo:
Daniel
9:1-3, 22, 23 - "En el año primero de Darío
hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a
ser rey sobre el reino de los caldeos, en el año primero
de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros
el número de los años de que habló Jehová
al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las
desolaciones de Jerusalén en setenta años. Y volví
mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración
y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza
Y me hizo entender,
y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para
darte sabiduría y entendimiento. Al principio de tus
ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela,
porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y
entiende la visión".
Porque Gabriel
iba a comenzar donde se quedó (Daniel 8), le aconsejó
a Daniel considerar primero la visión. Luego dijo Gabriel:
Daniel
9:24 - "Setenta semanas están determinadas sobre
tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación,
y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la
justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía,
y ungir al Santo de los santos".
Puesto que
Gabriel aquí está explicando la visión
del capítulo 8 - las cosas que debían tomar lugar
durante los 2300 días - las setenta semanas son por lo
tanto una parte de los 2300 días.
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Estudiemos ahora el tema con la ayuda de esta gráfica.
Las setenta
semanas son realmente 490 años. Note que durante estos
490 años, el pueblo de Daniel, los Judíos, habían
de concluir el pecado y hacer reconciliación por sus
iniquidades, o de otro modo se rindieran sin esperanza. Después
se le dijo a Daniel donde comienzan las setenta semanas:
Daniel
9:25 - "Sabe, pues, y entiende, que desde la salida
de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta
el Mesías Príncipe, habrá siete semanas,
y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza
y el muro en tiempos angustiosos".
Desde el
mandato para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el
Mesías Príncipe, hasta Cristo, habría 7
semanas (49 años), y 62 semanas (434 años) - 69
semanas en total, o 483 años. La historia muestra que
el decreto para edificar la antigua ciudad salió en 457
a.C. De ahí que 483 años desde 457 a.C. nos trae
hasta 27 d.C., al año que Cristo, el Mesías, fue
bautizado. (Este incidente, también, prueba que los 2300
días son calculados día por año, y que
las setenta semanas son el primer bloque de tiempo dentro de
los 2300 días. Véase la gráfica). Ahora
debemos recordar que después de cortar las 69 semanas
de las 70 semanas aún hay una semana. Lo que toma lugar
durante esta semana es dicho en los versículos que siguen:
Daniel
9:26, 27 - "Y después de las sesenta y dos semanas
se quitará la vida al Mesías, mas no por sí;
y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá
la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación,
y hasta el
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fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra
semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de
la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después
con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador,
hasta que venga la consumación, y lo que está
determinado se derrame sobre el desolador".
De lo que
había de tomar lugar durante las primeras siete semanas
o 49 años Yo no estoy preparado para decir, pero al fin
de las siguientes 62 semanas, o 434 años se había
de quitar la vida, crucificar al Mesías. Durante la semana
restante, la 70, él había de confirmar el pacto
con muchos, y a la mitad de ella se le quitaría la vida,
crucificaría; es decir, habría 3 ½ años
desde su bautismo hasta su crucifixión, y 3 ½
años después de la crucifixión en los cuales
él habría de confirmar el pacto. Esto completa
las 70 semanas y nos trae al tiempo que los apóstoles
fueron enviados a salir y predicar el Evangelio a los Gentiles:
Uno llamado Cornelio (un Gentil), y Pedro (un Judío y
un Apóstol) a ambos se les dio una visión: a Cornelio
se le instruyó ver a Pedro y a Pedro se la mandó
encontrarse con Cornelio. Véase Hechos, capítulo
10. Los Judíos como nación fracasaron en concluir
el pecado y por lo tanto fueron rechazados, rendidos.
El sacrificio
de Cristo al final de los primeros 3 ½ años reemplazó
el sistema ceremonial de sacrificios, y así él
hizo cesar el sacrificio a la mitad de la semana. Todo esto,
tiempo y eventos, vemos, tomó lugar exactamente como
Gabriel lo predijo.
No obstante,
con esta explicación adicional, Daniel todavía
no podía comprender todo
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lo que estaba en la visión. Pero al pasar el tiempo,
y mientras su carga por la liberación de su pueblo aumentaba,
sabiendo que el tiempo había llegado, oró por
luz. Su oración está registrada en la primera
parte del capítulo 10, después de la cual el ángel
apareció y de nuevo le explicó:
Daniel
10:21 - "Pero yo te declararé lo que está
escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra
ellos, sino Miguel vuestro príncipe".
Entonces
a Daniel se le prometió toda la luz que puede ser dada,
no sólo en la visión de Daniel 8, sino en todo
lo que está escrito en la escritura de verdad en conexión
con la visión. Lo que el ángel le mostró
está registrado en Daniel 11 y 12:
El capítulo
11, vemos, comienza con la visión de Daniel 8, con los
reyes de Medo-Persia y Grecia simbolizados por el carnero y
el macho cabrío en el capítulo 8. Luego se le
dijo a Daniel que la explicación al último era
suficiente, pero que era imposible para él entenderla
toda, porque la visión estaba sellada hasta el tiempo
del fin (capítulo 12, versículos 8, 9).
Por esta
larga historia y geografía proféticas como se
ve en los capítulos 11 y 12, el ángel nos trae
hasta el tiempo del fin, hasta el tiempo que toma lugar la purificación.
Y aquí está la naturaleza de la purificación
de acuerdo a la palabra del ángel:
Daniel
12:1 - "En aquel tiempo se levantará Miguel,
el gran príncipe que está de parte de los hijos
de tu pueblo; y será tiempo de
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angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces;
pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos
los que se hallen escritos en el libro".
Libertando
a los justos, él separa completamente los justos de entre
los impíos - pone el "pescado" bueno en vasos
y arroja el malo (Mateo 13:48). El limpiará su pueblo
de pecado y pecadores.
Daniel
12:2, 3 - "Y muchos de los que duermen en el polvo
de la tierra serán despertados, unos para vida eterna,
y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los
entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento;
y los que enseñan la justicia a la multitud, como las
estrellas a perpetua eternidad".
Los impíos
que se levanten con los justos en esta resurrección mixta
también serán separados de los justos. Los impíos
serán puestos para vergüenza y confusión
perpetua, pero a los justos se les dará vida eterna.
Daniel
12:10 - "Muchos serán limpios, y emblanquecidos
y purificados; los impíos procederán impíamente,
y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos
comprenderán".
Los justos
vivos serán purificados, pero los impíos vendrán
a ser aún mas impíos.
Daniel
12:11, 12 - "Y desde el tiempo que sea quitado el continuo
sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá
mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere,
y llegue a mil trescientos treinta y cinco días".
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Aquí es introducido otro bloque de tiempo dentro de los
2.300 días, comenzando desde el tiempo que el continuo
es quitado y la abominación establecida. (El continuo
representa algo que no debía haber sido quitado, y las
abominaciones representan algo que no debía haber sido
establecido. La palabra "sacrificio" es suplida y
no pertenece en el texto. Para luz en esto léase el Tratado
No. 3, El Juicio y La Cosecha).
Nótese,
como quiera, que la bendición prometida (la purificación)
no comienza hasta después de los 1.335 días, o
años terminen.
Ahora puesto
que el periodo de los 2.300 años en el 457 a.C., con
el mandato para restaurar y reedificar la ciudad de Jerusalén,
consecuentemente los 2300 días terminan en 1844, el tiempo
en que terminan los 1.335 días, entonces comienzan los
días de las bendiciones. Sea recordado que esta purificación
del santuario incluye la purificación de ambos los que
serán resucitados y los que estarán vivos durante
el tiempo de la purificación. Hablando por medio del
profeta Ezequiel de la purificación entre los vivos,
el Señor dice:
Ezequiel
36:24-29 - "Y yo os tomaré de las naciones,
y os recogeré de todas las tierras, y os traeré
a vuestro país. Esparciré sobre vosotros agua
limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias;
y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré
corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo
dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón
de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré
dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis
en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis
por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros
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padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré
a vosotros por Dios. Y os guardaré de todas vuestras
inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré,
y no os daré hambre".
Veamos,
ninguno de los vivos puede en realidad ser limpiado de todas
sus marcas de pecado mientras esté entre las naciones
Gentiles. Primero deben ser separados de entre los hipócritas
y Gentiles, luego deben ser traídos a su propia tierra,
para ser esparcidos con agua limpia, limpiados de todas sus
inmundicias y de todos sus ídolos, cuando ellos lleguen
a su propia tierra, no antes. Aún un nuevo corazón
se les dará allí, y un nuevo espíritu también.
Así hará el Señor que anden en sus estatutos
y guarden sus derechos para siempre. Así regresarán
y habitarán en la tierra de sus padres, Palestina, y
así serán el pueblo de Dios eternamente. Estas
cosas, vemos, son premilenarias.
Ahora examinemos
la purificación de acuerdo a los profetas Joel, Malaquías,
y Jeremías -
Joel
3:21 - "Y limpiaré la sangre de los que no había
limpiado; y Jehová morará en Sion".
Malaquías
3:1-3 - "He aquí, yo envío mi mensajero,
el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá
súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros
buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis
vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los
ejércitos.¿Y quién podrá soportar
el tiempo de su venida? ¿o quién podrá
estar en pie cuando él se manifieste? Porque él
es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.
Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará
a los hijos de Leví, los afinará como a oro y
como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en
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justicia".
Jeremías
31:31-33 - "He aquí que vienen días,
dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con
la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto
que hice con sus padres el día que tomé su mano
para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron
mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel
después de aquellos días, dice Jehová:
Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su
corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me
serán por pueblo".
El viejo
pacto ha sido para guardar los mandamientos mientras que están
escritos, no en el corazón, sino en tablas de piedra,
contra la voluntad del corazón de piedra. Pero el nuevo
pacto es para limpiarlos de sus corazones de piedra, y para
escribir los mandamientos en sus corazones de carne.
Jeremías
31:34 - "Y no enseñará más ninguno
a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce
a Jehová; porque todos me conocerán, desde el
más pequeño de ellos hasta el más grande,
dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos,
y no me acordaré más de su pecado".
Cuando el
pueblo de Dios sea así limpiado, todos conocerán
al Señor. Entonces ellos serán en verdad su pueblo,
su nación. Y la garantía de Dios es ésta:
Jeremías
31:35, 36 - "Así ha dicho Jehová, que
da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de
las estrellas para luz de la noche,
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que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos
es su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mí,
dice Jehová, también la descendencia de Israel
faltará para no ser nación delante de mí
eternamente".
¿Hace
Dios esto porque su pueblo ha sido bueno o porque él
quiere vindicar su nombre? Veamos:
Ezequiel
36:20-24 - "Y cuando llegaron a las naciones adonde
fueron, profanaron mi santo nombre, diciéndose de ellos:
Estos son pueblo de Jehová, y de la tierra de él
han salido. Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado
por la casa de Israel entre las naciones adonde fueron. Por
tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová
el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel,
sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros
entre las naciones adonde habéis llegado. Y santificaré
mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis
vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que
yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando
sea santificado en vosotros delante de sus ojos. Y yo os tomaré
de las naciones, y os recogeré de todas las tierras,
y os traeré a vuestro país".
Claramente,
la Palabra declara que el santuario será purificado,
que la tierra también será reclamada, y el Reino
restaurado, no por la bondad del pueblo, sino por causa del
nombre de Dios, por causa de su bondad propia. Los Gentiles,
también, conocerán lo que Dios ha hecho por su
pueblo, porque las Escrituras muestran que todo esto tomará
lugar ante sus mismos ojos. Esta misma purificación Cristo
la describe así:
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Mateo 25:32-34 - "Y serán reunidas delante
de él todas las naciones; y apartará los unos
de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.
Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su
izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha:
Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para
vosotros desde la fundación del mundo"
Aquí
hay una verdad que la Denominación ha pasado por alto;
ellos piensan que van a hacer una línea recta al trono
de Dios para el Milenio. Pero de acuerdo a las Escrituras, aquí
vemos que el pueblo primero debe ser separado de entre los gentiles,
luego limpiado de todas sus inmundicias, y así habilitado
para poder estar en la presencia de un Dios puro y eterno. Así
es purificado el santuario entre los vivos, y así el
pueblo es apto para reinar con Cristo mil años.
Hermanos,
Hermanas, asegúrese que usted se encuentre, no entre
los cabritos a su izquierda, sino con las ovejas a su derecha
si ha de oír al Rey decir: "Venid, benditos de mi
Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación
del mundo". (Mateo 25:34).
Y recuerde
que ahora nosotros hemos estado viviendo "en el tiempo
del fin" por algunos años. Además, esta luz
ahora ha venido porque la purificación de los miembros
vivos de la iglesia está a la mano.
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