TEXTO
DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF
MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO
DÍA
EL SÁBADO, 22 DE ENERO DE 1949
CAPILLA DEL MONTE CARMELO
WACO, TEXAS
Nosotros
como estudiantes y maestros del evangelio por años
hemos vivido sumamente en las señales de la segunda
venida de Cristo, pero no del todo en las señales del
Reino. Como resultado de esto, el Cristianismo teóricamente
ha mezclado las señales del Reino con las señales
del segundo Advenimiento.
Algo
similar a esto es lo que los antiguos Judíos hicieron
cuando estaban esperando la primera aparición del Mesías.
De acuerdo a su comprensión privada estudiaron profundamente
las señales de la restauración del Reino, pero
no tanto las señales de la venida del Mesías.
Así fue que cuando se les dijo que el Mesías
había venido pero no el tiempo para restaurar el Reino,
los lideres de los Judíos, tomaron por concesión
que su interpretación privada (no inspirada) de las
Escrituras era infalible, rechazaron el mensaje de ese tiempo.
Luego en un intento para salvaguardar su influencia sobre
el pueblo común y para subyugarlos a su manera de pensar,
crucificaron al Señor, su Salvador y Rey como también
mataron a los profetas que fueron antes de él. Su insistencia
que el Reino sería restaurado en su tiempo, no les
benefició.
Vol.
2, N° 44 29
El hecho mismo que la Cristiandad está dividida y confundida,
uno creyendo una cosa y el otro algo mas, es en sí
evidencia suficiente que además de estar en total oscuridad
de las señales del Reino por la interpretación
privada de las Escrituras, la Cristiandad debe estar en tinieblas
de muchas otras cosas también. En tal estado de confusión
de fe, la Cristiandad definitivamente no es mas guiada por
el Espíritu de Verdad, que lo que fueron los rebeldes
Judíos. La experiencia pasada enseña, de cualquier
modo, que tratar de convencer a la multitud de este hecho
sería una tarea tan formidable como convencer a los
Judíos aun en este tiempo que Cristo es el Mesías
que había de venir. La dificultad, por supuesto, descansa
en el hecho que difícilmente un teólogo permite
la posibilidad que su entendimiento de la Biblia podría
estar al menos en una medida errónea, y que la Inspiración
podría casi en cualquier momento manifestarse de nuevo,
desarrollar el rollo y traer Verdad oportuna, "alimento
en la estación", y exponer así su mezcla
de la así llamada verdad.
Ahora
con todo respeto y sinceridad, por la autoridad de las Escrituras
y por la virtud de los hechos ante mí, digo que sería
más fácil que una gallina encontrara su gallo
en la oscuridad de la noche que para una mente no inspirada
revelar las profecías y las parábolas. La diferencia
entre las dos es que la gallina se da cuenta de la ineficacia
de tratar de encontrar su gallo después de la puesta
del sol, pero el hombre obstinado no se da cuenta que no puede
revelar la Verdad a su propia voluntad y sin luz de lo alto.
Como
Cristianos obviamente hemos fracasado en notar que si las
cosas secretas de Dios no importa cuan simples, habían
Vol.
2, N° 44 30
de ser abiertas en cualquier tiempo por alguien, la Inspiración
nunca en primer lugar las habría ocultado en símbolos
y parábolas. El Cristianismo todavía está
ciego al hecho que intentar romper los misterios de Dios sería
intentar frustrar sus propósitos; si, tratar de romper
el código Divino, es tratar lo imposible. Por ejemplo,
aun cuando vino el tiempo para que el libro sellado con siete
sellos fuera abierto (Apocalipsis 4 y 5), nadie en el cielo
o en la tierra podía hacerlo, sino sólo "el
león de la tribu de Judá" podía
desatar los sellos y mirar las cosas que después le
fueron mostradas a Juan, el Revelador. Y aunque Juan las escribió,
él mismo no las pudo explicar antes de tiempo. ¿Entonces
cómo podemos hacerlo nosotros antes de tiempo y sin
la Inspiración del mismo Espíritu que las dictó?
La Palabra de Dios claramente amonesta:
2ª
Pedro 1:19-21 - "Tenemos también la palabra
profética más segura, a la cual hacéis
bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar
oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de
la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo
primero esto, que ninguna profecía de la Escritura
es de interpretación privada, porque nunca la profecía
fue traída por voluntad humana, sino que los santos
hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu
Santo".
Nadie,
dicen las Escrituras, puede privadamente (sin Inspiración)
revelar las profecías, porque, dice el Apóstol,
como la profecía no vino por esfuerzo privado - no
por voluntad de hombres, sino por los santos hombres y el
Espíritu - tampoco puede ser de interpretación
privada, sino únicamente por santos hombres guiados
por el Espíritu Santo. Además, aun
Vol.
2, N° 44 31
que la profecía es así interpretada, sólo
a los justos (los penitentes) es dado el don de entenderla
(Daniel 12:10).
Puesto
que nosotros como pueblo conocemos algunas de las señales
de la segunda venida de Cristo, y ninguna de las señales
del Reino, ahora deberíamos de concentrarnos en las
señales del Reino.
Mateo
13:24-30 - "Les refirió otra parábola,
diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre
que sembró buena semilla en su campo; pero mientras
dormían los hombres, vino su enemigo y sembró
cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió
la hierba y dio fruto, entonces apareció también
la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre
de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste
buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues,
tiene cizaña? El les dijo: Un enemigo ha hecho esto.
Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos
y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar
la cizaña, arranquéis también con ella
el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la
siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores:
Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para
quemarla; pero recoged el trigo en mi granero".
La
parábola del Reino, notamos, contiene tres períodos
de tiempo: Primero, el período de sembrar la semilla
- el tiempo del ministerio de Cristo; segundo, el período
de crecimiento - el tiempo desde la ascensión de Cristo
hasta la cosecha; tercero, el tiempo de la cosecha - un corto
período de
Vol.
2, N° 44 32
tiempo "al fin del mundo" (Mateo 13:49), el período
en que la tierra es iluminada con la gloria del ángel
(Apocalipsis 18:1), y en que todo el pueblo de Dios es llamado
a salir de Babilonia (Apocalipsis 18:4). Entonces los que
no respondieron a esta llamada de reunión clamarán:
"Pasóse la siega, acabóse el verano, y
nosotros no hemos sido salvos" (Jeremías 8:20).
La "cosecha", por lo tanto, es "el fin del
mundo" (Mateo 13:49). Comienza en la iglesia y termina
en Babilonia.
La
obra de la cosecha, obviamente, es sinónima del Juicio
que decide quien es la cizaña y quien es el trigo -
quienes serán quemados y destruidos como malezas perniciosas,
y quienes son como precioso trigo para ser admitido en el
"alfolí", el Reino. Así es que el
Juicio es la purificación del Santuario (Daniel 8:14),
"la casa de Dios", el templo al cual el Señor
vendrá súbitamente y purificará sus siervos,
los Levitas. Aquí está la manera como la escritura
describe esta última.
Malaquías
3:1-3, 5 - "He aquí, yo envío mi mensajero,
el cual preparará el camino delante de mí; y
vendrá súbitamente a su templo el Señor
a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto,
a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha
dicho Jehová de los ejércitos. ¿Y quién
podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién
podrá estar en pie cuando él se manifieste?
Porque él es como fuego purificador, y como jabón
de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la
plata; porque limpiará a los hijos de Leví,
los afinará como a oro y como a plata, y traerán
a Jehová ofrenda en justicia
Y vendré
a vosotros para juicio; y seré pronto
Vol.
2, N° 44 33
testigo contra los hechiceros y adúlteros, contra los
que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero,
a la viuda y al huérfano, y los que hacen injusticia
al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová
de los ejércitos".
¿Cuánta
producción de frutos dará la cosecha? Si los
144.000 son "las primicias" (Apocalipsis 14:4),
entonces debe haber "segundos frutos", porque donde
no hay segundos no puede haber primeros. La palabra "primicias"
absolutamente necesita segundos frutos.
¿De
dónde vienen los primeros frutos, y de dónde
vienen los segundos frutos? Claramente se nos dice que los
primeros frutos son Israelitas - de todas las doce tribus
de Israel (Apocalipsis 7:4-8). Israel ciertamente representa
la membresía de la iglesia al tiempo que son sellados;
el título "Israel" no puede interpretarse
que significa el mundo. Los primeros frutos, por consiguiente,
son cosechados de la iglesia en el tiempo que comienza la
separación. La palabra "sellados" significa
ser puestos en un lugar seguro - sellado. Esto es exactamente
lo que el apóstol Pedro dice:
1ª
Pedro 4:17-18 - "Porque es tiempo de que el juicio
comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros,
¿cuál será el fin de aquellos que no
obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad
se salva, ¿En dónde aparecerá el impío
y el pecador?".
Ahora,
entonces, si el Juicio comienza primero en la "casa de
Dios", en la iglesia, entonces terminará en el
mundo, fuera de los círculos de la iglesia. La parábola
de la "red"
Vol.
2, N° 44 34
y la Revelación de Juan muy breve y concisamente traen
esta verdad aun mejor a la superficie.
Mateo
13:47-50 - "Asimismo el reino de los cielos es semejante
a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces;
y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen
lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. Así será
al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán
a los malos de entre los justos, y los echarán en el
horno de fuego; allí será el lloro y el crujir
de dientes".
Claramente,
la red representa la iglesia del evangelio la cual agarra
ambos hipócritas y santos. En efecto, en el tiempo
de la cosecha de los primeros frutos (el Juicio "en la
casa de Dios") "al fin del mundo" (Mateo 13:49),
los ángeles separan los impíos de entre los
justos, no los justos de entre los impíos. Pero en
la cosecha de los segundo frutos (el Juicio en el mundo) la
separación es invertida: los justos son sacados de
entre los impíos, no los impíos de entre los
justos, así dice el Apocalipsis: "Y oí
otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo
mío, para que no seáis partícipes de
sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas"
(Apocalipsis 18:4). Claramente, el Juicio "en la casa
de Dios" es la cosecha en que los hipócritas como
"cizaña" son quemados, pero como "pescado"
malo es echado fuera. En el Juicio en Babilonia (en el mundo),
no los malos, sino los buenos son tomados y traídos
a la casa de Dios purificada donde no hay pecado ni pecadores,
y donde no hay peligro de las plagas. Esta misma verdad concerniente
a la casa de Dios nuevamente
Vol.
2, N° 44 35
viene a nosotros en estas palabras:
Isaías
66:15-16, 19-20 - "Porque he aquí que Jehová
vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para
descargar su ira con furor, y su reprensión con llama
de fuego. Porque Jehová juzgará con fuego y
con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová
serán multiplicados
Y pondré entre ellos
señal, y enviaré de los escapados de ellos a
las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal
y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de mí,
ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las
naciones. Y traerán a todos vuestros hermanos de entre
todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos,
en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo
monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que
los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios
a la casa de Jehová".
De
nuevo vemos aquí que los que escapan la matanza del
Señor "en la casa de Dios" (obviamente los
primeros frutos, "los siervos de Dios"), son enviados
a las naciones que no conocen a Dios, y de allí traerán
a todos sus hermanos (los segundos frutos) a la casa de Dios
purificada donde no hay pecado ni pecadores, y por lo tanto
donde las plagas de Babilonia no caen.
Ahora
hemos visto positivamente que hay primeros y segundos frutos:
unos de la iglesia - los 144.000 hijos de Jacob; y unos de
todas las naciones - la gran multitud que ninguno podía
contar (Apocalipsis 7:9).
Vol.
2, N° 44 36
¿Quién reúne los primeros frutos si los
primeros frutos reúnen los segundos frutos? - encontraremos
nuestra respuesta leyendo -
Apocalipsis
14:14-19 - "Miré, y he aquí una nube
blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del
Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y
en la mano una hoz aguda. Y del templo salió otro ángel,
clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete
tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues
la mies de la tierra está madura. Y el que estaba sentado
sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra
fue segada. Salió otro ángel del templo que
está en el cielo, teniendo también una hoz aguda.
Y salió del altar otro ángel, que tenía
poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía
la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los
racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras.
Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió
la viña de la tierra, y echó las uvas en el
gran lagar de la ira de Dios".
Aquí
se nos dice de nuevo que hay dos cosechas, una por el Hijo
del Hombre, y otra por un ángel. La cosecha del Hijo
del Hombre precede la cosecha del ángel. El "Hijo
del Hombre", por consiguiente, reúne los primeros
frutos, y el ángel reúne los segundos frutos
(Los racimos, no las uvas completamente maduras, él
echo las uvas en el gran lagar). El Hijo del Hombre obviamente
cosecha los primeros frutos porque sus siervos (figurativamente
el ángel de la iglesia de Laodicea) no está
en condiciones para hacer semejante obra, porque el mismo
es "desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo",
y no lo sabe (Apocalipsis 3:14-18).
Vol.
2, N° 44 37
Mirando hasta este mismísimo tiempo, el Espíritu
de Profecía en el tiempo de Isaías dijo:
Isaías
63:5 - "Miré, y no había quien ayudara,
y me maravillé que no hubiera quien sustentase; y me
salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira".
Aquí
notamos que cuando el tiempo vino no había ni siquiera
uno entre sus siervos "que sustentase" la obra de
la cosecha, y consecuentemente el Señor mismo hizo
la obra sin ellos.
Para
la segunda cosecha, de alguna manera, él usa sus "siervos"
sin engaño en sus bocas, los "primeros frutos",
los 144.000, como es prefigurado por el ángel con la
hoz aguda (Apocalipsis 14:17-18). Y así como hay dos
frutos y dos cosechas de dos lugares diferentes, la iglesia
y el mundo, hay, como se mostró antes, también
dos maneras de cosechar: en la primera los malos son echados
fuera de entre los buenos, y en la última los buenos
son llamados a salir de entre los malos.
Estas
son algunas de las señales y eventos que preceden al
Reino de gloria, la segunda venida de Cristo. Luego, también,
hay otras señales, la primera de las cuales se ve de
la parábola de Mateo 25.
Mateo
25:1-12 - "Entonces el reino de los cielos será
semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas,
Vol.
2, N° 44 38
salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes
y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas,
no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite
en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose
el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche
se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo;
salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes
se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas
dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque
nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron
diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id
más bien a los que venden, y comprad para vosotras
mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo;
y las que estaban preparadas entraron con él a las
bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron
también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor,
señor, ábrenos! Mas él, respondiendo,
dijo: De cierto os digo, que no os conozco".
En
esta parábola se ve que la iglesia es comparada a diez
vírgenes, cinco de las cuales no se benefician a sí
mismas del aceite extra - Verdad especial para este tiempo,
es decir, estas cinco no dan atención a la verdad del
Juicio de los Vivos, la separación o purificación
de la iglesia. Cuando se oye el clamor, "Aquí
viene el esposo; salid a recibirle", todas las diez vírgenes
ven que la luz de sus lámparas se apagan; ven que el
mensaje del Juicio de los muertos está pasando. Rápidamente
entonces, las cinco vírgenes prudentes vuelven a llenar
sus lamparas con el aceite extra el cual han guardado en sus
vasos, y salen a encontrar el Esposo. Pero las cinco vírgenes
fatuas, las que pensaron que no había necesidad de
aceite extra, ni necesidad de un mensaje extra, el mensaje
del Juicio
Vol.
2, N° 44 39
de los vivos, se encuentran a sí mismas en densas tinieblas.
Si, se encuentran sin la luz que el mensaje del Juicio de
los vivos revela. Al descubrir su fatua negligencia, se apresuran
a obtener el aceite, luz sobre el tema, pero en ese período
mientras la puerta ha sido cerrada (el tiempo de gracia para
las vírgenes, la iglesia, se ha terminado). Cuando
llaman para que se les admita cortésmente el Señor
mismo les dice, "No os conozco".
La
señal de la venida del Reino que trae esta parábola,
es obviamente el mensaje especial (el aceite extra) que anuncia
el Juicio de los vivos, el mensaje que despierta los que buscan
la Verdad con corazón abierto, y que condena a sus
opositores, los hipócritas y tibios en la iglesia -
los que están satisfechos y se creen ricos y están
enriquecidos, y no tienen necesidad de nada (necesidad de
Verdad oportuna), los que nunca despierten al hecho de que
están absolutamente destituidos. Tenga cuidado, estas
no son mis palabras, lea lo que el Señor dice a Laodicea:
Apocalipsis
3:14-18 - "Y escribe al ángel de la iglesia
en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel
y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice
esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente.
¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por
cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré
de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido,
y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú
eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por
tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado
en fuego, para que seas rico, y
Vol.
2, N° 44 40
vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la
vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio,
para que veas".
Otra
vista de esta trágica verdad se da en
Lucas
14:16-24 - "Entonces Jesús le dijo: Un hombre
hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora
de la cena envió a su siervo a decir a los convidados:
Venid, que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron
a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y
necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He
comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego
que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto
no puedo ir. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su
señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a
su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad,
y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los
ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste,
y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve
por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar,
para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos
hombres que fueron convidados, gustará mi cena".
En
esta parábola se ven dos períodos de tiempo.
El primer período es mientras el evangelio ha "convidado
a muchos" (Lucas 14:16) a la cena de bodas, el tiempo
desde los Apóstoles hasta el tiempo de su último
siervo con el último mensaje
Vol.
2, N° 44 41
que Dios envía a su pueblo, el tiempo cuando todo está
"listo". El siguiente período es el tiempo
en que su último siervo está al servicio (Lucas
14:17). Este siervo es enviado, se nos dice, a la "hora
de la cena", al final del día, indicando que él
lleva el último mensaje. Además, él es
enviado primero a los que habían sido previamente "convidados";
es decir, a los que ya estaban en la verdad del evangelio,
en la iglesia. Al principio él contacta a una clase
de gente profundamente absorta con los cuidados de esta vida,
y les ha de decir que "ya está todo listo",
que si desean pueden prepararse ahora e ir a la boda, para
disfrutar allí el banquete del Esposo. Esta es la última
llamada para la cena.
¿Pero
qué pasa? - justamente entonces ellos se excusan de
tener que ver algo con el banquete. Algunos culpan sus profesiones,
mientras otros culpan el tener que trabajar para la familia.
Entonces el Maestro de la casa airadamente envía sus
siervos a los pobres y los afligidos, a los que están
hambrientos y no tan ocupados para dar atención, a
los que no están tan encumbrados con los negocios y
el hogar que no pueden responder a su llamada. Esto toma lugar
en la propia "ciudad" - la iglesia. Los pobres,
los que se dan cuenta que no son "ricos y están
enriquecidos", vienen, pero aún hay lugar para
más.
Es
entonces que el Señor de aquel siervo ordena que vaya
a los que están en los caminos y vallados - a los que
están fuera de los círculos de la iglesia, aún
hasta los fines de la tierra (los "vallados"). Pero
antes que el siervo vaya a los caminos y vallados en su última
Vol.
2, N° 44 42
misión, el Maestro enfáticamente le informa
que los que habían sido convidados y quienes se excusaron
de venir, serán completamente excluidos del banquete;
que a ninguno de ellos se le permitirá ni siquiera
probar de su cena; que por volver el oído sordo a la
llamada han cerrado su propio tiempo de gracia, y que no hay
nada ahora que pueda cambiar la situación. Después
de esto el pregón urgente del siervo va a las naciones
y se llena la casa del Maestro, la boda toma lugar, y el Esposo
sirve a todos los que hay en la casa, pero a nadie más.
Este
mismo evento se da otra vez desde otro punto de vista. Esta
vez por el profeta del evangelio:
Isaías
52:1-2 - "Despierta, despierta, vístete de
poder, oh Sion; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén,
ciudad santa; porque nunca más vendrá a ti incircunciso
ni inmundo. Sacúdete del polvo; levántate y
siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de
tu cuello, cautiva hija de Sion".
Esta
profecía particular revela que mientras la iglesia
Jerusalén y Sion, está dormida y desnuda con
el inmundo en su medio, y en cautividad entre los Gentiles
(lejos de su propia tierra), un clamor de despertamiento,
un mensaje, viene incitándole a levantarse y ponerse
su ropa de hermosura, porque el malvado, declara el clamor,
no vendrá mas a ella, porque será cortado del
todo.
Vol.
2, N° 44 43
Las señales del Reino, vemos, son aun más importantes
para que uno observe que las señales de la venida de
Cristo. Si uno pierde las señales del Reino, entonces
el conocimiento de las señales de la venida de Cristo
no le beneficiarían para nada, porque todos los tales
estarán aterrorizados en su aparición y dirán
"a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros,
y escondednos del rostro de aquel que está sentado
sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día
de su ira ha llegado; ¿y quién podrá
sostenerse en pie?" Apocalipsis 6:16-17.
¿Son
los esfuerzos para establecer el Reino premilenario - la iglesia
purificada - acompañados por grandes señales
y prodigios, por ruido y pompa? A esta pregunta el Señor
responde
Mateo
13:31-33 - "Otra parábola les refirió,
diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de
mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo;
el cual a la verdad es la más pequeña de todas
las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas,
y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves
del cielo y hacen nidos en sus ramas. Otra parábola
les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura
que tomó una mujer, y escondió en tres medidas
de harina, hasta que todo fue leudado".
Zacarías
4:6 - "No con ejército, ni con fuerza, sino con
mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos".
Ni
una ráfaga o una estampida, y ni tampoco una cosa notable,
sino la clara, tranquila Verdad, Hermanos, Hermanas, es lo
que salva y trae el Reino a existencia.
Vol.
2, N° 44 44
¿A qué es semejante este Reino premilenario?
¿Y qué otras señales precedan a su establecimiento?
La respuesta a estas preguntas viene por medio de Ezequiel
-
Ezequiel
36:23-28 - "Y santificaré mi grande nombre,
profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros
en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy
Jehová, dice Jehová el Señor, cuando
sea santificado en vosotros delante de sus ojos. Y yo os tomaré
de las naciones, y os recogeré de todas las tierras,
y os traeré a vuestro país. Esparciré
sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas
vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os
limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré
espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré
de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré
un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros
mi Espíritu, y haré que andéis en mis
estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis
por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros
padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré
a vosotros por Dios".
Aquí
hay señales adicionales, señales que se exhiben
dentro y fuera del hombre mismo: las cicatrices y defectos
que el pecado ha escrito sobre los cuerpos del pueblo de Dios
son limpiados; también el corazón endurecido
por el pecado es cortado y uno nuevo, un corazón tierno
que se deleita en guardar los estatutos y derechos de Dios,
es puesto.
¿Cuándo
toma lugar esto? - Después que Dios toma sus santos
"de entre las naciones", "de todas las tierras",
Vol.
2, N° 44 45
y los trae a su "propia tierra", dicen las Escrituras.
Así habitarán en la tierra que antiguamente
Dios dio a sus padres, y así ellos serán su
pueblo y El será su Dios. Aquí vemos que nadie
puede encontrarse con Dios cara a cara y vivir con él
eternamente sin tener primero esta experiencia de purificación
del cuerpo y cambio de corazón.
Evidentemente
nadie que permanezca ignorante de estas señales del
Reino venidero tendrá esta experiencia y consecuentemente
nunca entrará en él, nunca será habilitado
para vivir y reinar con Cristo.
Puesto
que estas señales son tan vitales para la salvación,
no deberían ser descuidadas, sino que deberían
recibir primera consideración si esperamos que la segunda
venida de Cristo sea para nuestro bien, no para nuestra condenación.
Ciertamente, por esta obvia razón a esta hora tardía
es traído a nuestra atención este importante
mensaje.
Esta
gran Verdad es predicha otra vez en las palabras de Zacarías
-
Zacarías
12:5-14; 13:1-5 - "Y los capitanes de Judá
dirán en su corazón: Tienen fuerza los habitantes
de Jerusalén en Jehová de los ejércitos,
su Dios. En aquel día pondré a los capitanes
de Judá como brasero de fuego entre leña, y
como antorcha ardiendo entre gavillas; y consumirán
a diestra y a siniestra a todos los pueblos alrededor; y Jerusalén
será otra vez habitada en su lugar, en Jerusalén.
Y librará Jehová las tiendas de Judá
primero,
Vol.
2, N° 44 46
para que la gloria de la casa de David y del habitante de
Jerusalén no se engrandezca sobre Judá.
"En
aquel día Jehová defenderá al morador
de Jerusalén; el que entre ellos fuere débil,
en aquel tiempo será como David; y la casa de David
como Dios, como el ángel de Jehová delante de
ellos. Y en aquel día yo procuraré destruir
a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén.
Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores
de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración;
y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán
como se llora por hijo unigénito, afligiéndose
por él como quien se aflige por el primogénito.
"En
aquel día habrá gran llanto en Jerusalén,
como el llanto de Hadadrimón en el valle de Meguido.
Y la tierra lamentará, cada linaje aparte; los descendientes
de la casa de David por sí, y sus mujeres por sí;
los descendientes de la casa de Natán por sí,
y sus mujeres por sí; los descendientes de la casa
de Leví por sí, y sus mujeres por sí;
los descendientes de Simei por sí, y sus mujeres por
sí; todos los otros linajes, cada uno por sí,
y sus mujeres por sí
"En
aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa
de David y para los habitantes de Jerusalén, para la
purificación del pecado y de la inmundicia. Y en aquel
día, dice Jehová de los ejércitos, quitaré
de la tierra los nombres de las imágenes, y nunca más
Vol.
2, N° 44 47
serán recordados; y también haré cortar
de la tierra a los profetas y al espíritu de inmundicia.
Y acontecerá que cuando alguno profetizare aún,
le dirán su padre y su madre que lo engendraron: No
vivirás, porque has hablado mentira en el nombre de
Jehová; y su padre y su madre que lo engendraron le
traspasarán cuando profetizare. Y sucederá en
aquel tiempo, que todos los profetas se avergonzarán
de su visión cuando profetizaren; ni nunca más
vestirán el manto velloso para mentir. Y dirá:
No soy profeta; labrador soy de la tierra, pues he estado
en el campo desde mi juventud".
El
reavivamiento y reforma aquí presentados - aflicción
y escudriñamiento del corazón causados por la
apreciación de la gran misericordia y bondad de Dios
- serán en el día que el gobernador de Judá
diga, "Los moradores de Jerusalén serán
mi fortaleza", en el día que el Señor hace
aun al más débil entre ellos como David, y la
casa de David como Dios, como el ángel de Jehová.
Cuando
esta completa reforma tome lugar entonces la fuente purificadora
será abierta para toda la casa de David. En aquel tiempo
el malvado será cortado y mantenido fuera de la casa
de David, y los falsos maestros "profetas", se sentirán
avergonzados de haber enseñado sus interpretaciones
privadas de las Escrituras. Entonces los hombres realizarán
completamente que aunque pudieran ser enseñados por
hombres a pastorear ganado, con todo ningún hombre
puede enseñarles a profetizar; que este oficio es confiado
al Espíritu de Profecía, que ninguna profecía
de las Escrituras es de
Vol.
2, N° 44 48
interpretación privada.
¿Es
esta purificación - este Reino premilenario que nos
habilita para entrar al cielo - establecido en el tiempo de
gracia? - Para encontrar nuestra respuesta, miraremos en la
profecía de Miqueas -
Miqueas
3:12; 4:1-2 - "Por tanto, a causa de vosotros Sion
será arada como campo, y Jerusalén vendrá
a ser montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres
de bosque
Acontecerá en los postreros tiempos
que el monte de la casa de Jehová será establecido
por cabecera de montes, y más alto que los collados,
y correrán a él los pueblos. Vendrán
muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte
de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará
en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion
saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de
Jehová".
Aquí
se nos dice que en los últimos días, en nuestro
tiempo, el antiguo Reino que fue destruido será restablecido
y exaltado sobre todos los demás Reinos. Luego el pueblo
"correrá a él" porque "de Sion
saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de
Jehová". La obra del evangelio, por consiguiente,
será terminada mientras su oficina principal está
en la Tierra Santa. Así el Reino es establecido en
el tiempo de gracia, en tiempo de salvación y purificación
judicial, porque después que es establecido otros pueblos
de muchas naciones correrán a él.
Esto
es lo que la Biblia dice, y seguramente esto
Vol.
2, N° 44 49
es lo que será, porque ni el Diablo puede frustrar
los planes de Dios o engañar a su pueblo. Oh, si el
Diablo tratará de explicar lo que dicen estas Escrituras,
pero nunca puede hacerlas decir algo mas de lo que dicen.
Además, alguien que tome las palabras del Diablo en
lugar de las de Dios, merece la recompensa del Diablo, y estoy
seguro que no será engañado de esto.
Puesto
que estas señales de los tiempos, en adición
a otras, son de mucha más importancia que el "terremoto
de Lisboa", "el día que se oscureció",
y "la caída de estrellas", es mejor que despertemos
a la demanda que ellas imponen sobre nosotros, y que están
destinadas para prepararnos para la segunda venida de Cristo
y para un hogar en su Reino si les prestamos atención.
Pero si estas señales no nos despiertan, entonces es
posible que nos hagan resbalar al pozo del abismo mientras
que soñamos ser ricos y enriquecidos, en necesidad
de nada, supuestamente en el camino a la tierra gloriosa.
¡Que chasco y que lloro y crujir de dientes sería
eso!.
¿Quién
ha de guiar a los Gentiles a salir de la tierra? - La respuesta
esta en
Zacarías
1:14-17, 20-21 - "Y me dijo el ángel que hablaba
conmigo: Clama diciendo: Así ha dicho Jehová
de los ejércitos: Celé con gran celo a Jerusalén
y a Sion. Estoy muy airado contra las naciones que están
reposadas; porque cuando yo estaba enojado un poco, ellos
agravaron el mal. Por tanto, así ha dicho Jehová:
Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella
será edificada mi casa, dice Jehová de los
Vol.
2, N° 44 50
ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalén.
Clama aún, diciendo: Así dice Jehová
de los ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades
con la abundancia del bien, y aún consolará
Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén
Me mostró luego Jehová cuatro carpinteros.
Y yo dije: ¿Qué vienen éstos a hacer?
Y me respondió, diciendo: Aquéllos son los cuernos
que dispersaron a Judá, tanto que ninguno alzó
su cabeza; mas éstos han venido para hacerlos temblar,
para derribar los cuernos de las naciones que alzaron el cuerno
sobre la tierra de Judá para dispersarla".
Obviamente
una parte de las naciones Gentiles vendrán contra la
parte que está en la Tierra Santa, y las perseguirán
para hacer lugar para el pueblo de Dios. Entonces los pies
del Señor se afirmarán en el Monte de los Olivos
y el Monte se partirá por medio de sí y hacen
un valle muy grande. Así el Señor abrirá
el camino para que su pueblo huya allí al "valle"
donde los pies del Señor se afirmarán, y todos
los santos con ellos (Zacarías 14:4-5).
Esta
verdad, vemos, reemplaza todas las verdades, porque sin ella
sus otras verdades no le beneficiarán, no le llevarán
al Reino. Está es la última milla de todas las
millas de nuestra fe a través de la vida que nos lleva
al Hogar. Hemos llegado hasta aquí; por lo tanto, continuemos
avanzando hacia la tierra gloriosa, la cual no está
mas allá del horizonte. La siguiente milla ciertamente
es la última milla que nos llevará al Hogar.
Vol.
2, N° 44 51